Enfermedad por Reflujo Gastroesofáfico (ERGE)

La enfermedad por reflujo gastroesofágico es un trastorno muy habitual. Se estima que alrededor de una de cada diez personas adultas presenta síntomas de reflujo al menos una vez por semana, y hasta una de cada tres los experimenta de forma mensual. Además, estos síntomas son especialmente frecuentes durante el embarazo.

A continuación, se recogen una serie de medidas que pueden ayudar a aliviar las molestias asociadas al reflujo. No obstante, es importante insistir en que, si los síntomas aparecen con mucha frecuencia, son intensos o se acompañan de signos como dolor al tragar, dificultad para deglutir o pérdida de peso, lo más adecuado es consultar con el médico para una valoración individual y un seguimiento correcto.

  • Se recomienda elevar la cabecera de la cama entre 10 y 15 centímetros. No es suficiente añadir más almohadas, ya que esto solo flexiona el cuello; lo adecuado es elevar toda la parte superior del tronco.
  • Conviene evitar el uso de ropa ajustada, especialmente cinturones apretados, ya que aumentan la presión abdominal y favorecen el reflujo.
  • En caso de sobrepeso, la pérdida de peso resulta una medida fundamental, ya que el exceso de peso empeora la evolución de la enfermedad y favorece la aparición de síntomas.
  • Es aconsejable no tumbarse inmediatamente después de las comidas y evitar picar alimentos antes de acostarse. Lo ideal es realizar una cena ligera al menos dos o tres horas antes de ir a la cama.
  • Se recomienda repartir la alimentación en varias comidas pequeñas a lo largo del día, en lugar de realizar pocas comidas copiosas.
  • Abandonar el tabaco y evitar el consumo de alcohol es especialmente importante, ya que ambas sustancias contribuyen de forma clara al empeoramiento de los síntomas del reflujo.
  • Existen determinados alimentos que pueden disminuir la presión del esfínter esofágico inferior o irritar la mucosa del esófago y del estómago, lo que puede agravar las molestias. Sin embargo, no todas las personas reaccionan igual, por lo que la dieta debe adaptarse a la tolerancia individual. Entre estos alimentos se encuentran las grasas, fritos, salsas, café, té, chocolate, menta, ajo, cebolla, frutos secos, bebidas con gas (especialmente refrescos tipo cola), cítricos, tomate, comidas picantes y alimentos muy salados o en salazón.
  • Por último, es importante tener en cuenta que algunos medicamentos pueden influir en el funcionamiento del esfínter esofágico inferior y favorecer la aparición o el empeoramiento de los síntomas. Por este motivo, es fundamental informar al médico si se presentan molestias de reflujo, para que lo tenga en consideración a la hora de prescribir cualquier tratamiento.

Autores:

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Dr. Robin Rivera Irigoin

Hospital Costa del Sol (Málaga)

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