El manejo nutricional en la acalasia

La acalasia es una enfermedad en la que el esófago no realiza correctamente sus movimientos de contracción y relajación (peristalsis). Además, el músculo que actúa como “válvula” entre el esófago y el estómago (esfínter esofágico inferior) no se relaja como debería. Como consecuencia, aparece sobre todo dificultad para tragar tanto sólidos como líquidos (disfagia). También pueden presentarse regurgitación, pérdida de peso y neumonía por aspiración. Las opciones terapéuticas, incluidas las medidas de estilo de vida y los ajustes en la dieta, se orientan principalmente a aliviar los síntomas y a disminuir el riesgo de complicaciones1

Manejo nutricional: Los cambios dietéticos más habituales se basan en recomendaciones prácticas como las siguientes2:

  • Masticar los alimentos bien, tranquilos y sin prisa.
  • Acompañar las comidas con líquidos.
  • Hacer ingestas más pequeñas y repartirlas en más tomas al día.
  • Optar por una dieta blanda.
  • Evitar alimentos picantes o ácidos.
  • Valorar reducir o evitar la cafeína.

Esperar unas 4 horas tras la cena antes de acostarse.

Manejo nutricional de síntomas asociados a acalasia

Disfagia y regurgitación

El abordaje nutricional se basa fundamentalmente en adaptar la textura, la consistencia y la viscosidad de los alimentos, tanto sólidos como líquidos3, con el fin de asegurar un aporte nutricional adecuado. Para ello, es recomendable aplicar distintas estrategias dietéticas que permitan aumentar la densidad energética de la alimentación sin incrementar el volumen ingerido. Entre estas medidas se incluyen las siguientes:

Nutrientes

Alimentos

Recomendaciones en las preparaciones

Alta en carbohidratos

Féculas, pan, cremas de arroz, galletas, cereales de desayuno. Miel, azúcares y mermeladas.

Agregar galletas trituradas o pan triturado en leche (triturado homogéneo) + miel, azúcar o mermelada.

Agregar galletas trituradas o cereales de desayuno pasados por licuadora (triturado homogéneo) a puré de frutas. Preparar crema o puré con fécula o almidón de arroz o trigo.

Moderado en grasas

 Aceites. Leche baja en grasa (desnatada o semi-desnatada). Carnes magras.

Agregar 1 a 2 cucharadas de aceite crudo al plato servido (cremas o purés).

Realizar todas las preparaciones que sean posibles con leche desnatada o semi-desnatada.

Preparar las cremas o purés de verduras con carnes magras (pollo, pavo o conejo sin piel y cortes magros de ternera o cerdo como lomo o solomillo).

Moderado-alto en proteínas

Huevo. Leche y derivados lácteos desnatados o semi-desnatados.

Carnes y pescados magros.

Agregar huevo a preparaciones como puré, sopa, cremas o helados. Añadir más claras de huevo a postres como flan o natillas.

Añadir leche en polvo (desnatada o semi-desnatada) a la leche líquida o yogurt, crema o puré.

Agregar yogurt o leche condensada a los purés o batidos de frutas.

Agregar carnes y pescados (magros) a las cremas o purés. Consumir por la comida y cena.

Mantener una adecuada hidratación y reducir el riesgo de broncoaspiración

Dado que la deglución de líquidos puede resultar difícil y aumenta el riesgo de aspiración, se recomienda modificar su consistencia mediante el uso de espesantes o aguas gelificadas. De este modo se favorece una hidratación suficiente y más segura3,4. Los líquidos pueden clasificarse en función de su grado de viscosidad en:

Clasificación

Preparaciones

Líquidos ligeros

Ligeros: Agua, sodas, zumos, caldos

Líquidos gruesos

Gruesos: Leche, batidos de leche, yogur líquido, zumo de tomate+Espesantes (pueden ir entre 3, 5 a 10 gramos para obtener consistencia tipo néctar, miel o pudding respectivamente)Otra opción es el uso de aguas gelificadas.

Líquidos semi-sólidos

Yogur, pudding, natillas, puré de frutas

Nota

La administración debe ser ligeramente frío y durante todo el día

Adaptar la alimentación para facilitar la deglución y disminuir el riesgo de broncoaspiración

Dado que las personas con acalasia y disfagia pueden tener problemas tanto con alimentos sólidos como líquidos, es aconsejable ajustar la dieta. Para ello, se proponen tres niveles de modificación de los alimentos sólidos, con el fin de favorecer una deglución más segura y asegurar un aporte nutricional adecuado 4.

Clasificación

Ejemplos de alimentos recomendados

Homogéneo, cohesivo y consistencia blanda

Cereales cocidos, carnes y verduras en preparaciones tipo papilla, puré o cremas (uniformes y homogéneos).

Salsas suaves sin grumos.

Pudding, soufflé y yogur.

Húmedos, semisólidos, cohesivos

Cereales cocidos con poca textura triturados.

Carnes cocidas, trituradas y humedecidas con caldo, salsas o cremas, para que puedan deglutirse mejor.

Frutas y verduras en conserva, humedecidas, blandas y fáciles de masticar.

Sólidos blandos

Pan humedecido y otros cereales humedecidos para que puedan deglutirse mejor.

Frutas y verduras en conserva o cocidas.- Lonchas finas, carnes tiernas / aves de corral.

Nota

En general, alimentos y preparaciones de consistencia fina, sin hilos, espinas, pieles ni grumos.

Manejo nutricional pre-operatorio y post-operatorio inmediato

Antes de una intervención quirúrgica, el paciente debe permanecer en ayuno durante unas 12 horas de media. En aquellos casos en los que exista una retención importante del contenido esofágico o gástrico, confirmada clínica o radiológicamente, se recomienda seguir una dieta líquida durante 1 o 2 días previos al procedimiento. 5

Tras la intervención, se reintroduce de forma progresiva la alimentación, comenzando con líquidos. Posteriormente, se aconseja mantener una dieta blanda y de fácil digestión durante aproximadamente 1 a 2 semanas. Pasado este periodo, la mayoría de los pacientes puede volver gradualmente a una dieta normal, algo que se consigue en un alto porcentaje de los casos (74–100%)2.

Clasificación

Recomendaciones

Dieta blanda liviana

Consistencia blanda

Constituidos principalmente por alimentos cocidos de fácil disgregación. Se aconsejan preparaciones al vapor, a la plancha o al horno.

Alimentos bajos en grasa

Elegir: Leche y derivados lácteos como yogur y quesos bajos en grasa (leche desnatada o semi-desnatada) y carnes magras.Evitar: Mantequilla, leches y natas enteras, paté, etc.

 

Digestibilidad liviana

Alimentos bajos en residuos (fibra insoluble)

Elegir: Pan y cereales blancos. Frutas y verduras sin piel, baja en residuos o con predominio de fibra soluble (plátano, manzana, membrillo, albaricoques, calabacín, betarraga, zanahoria, etc.).Evitar: Cereales integrales, salvado, maíz, legumbres con piel (según tolerancia).

Alimentos que no produzcan meteorismos

Elegir: Infusiones carminativas como hinojo, frutas y verduras sin piel (melocotón, albaricoques, manzana, zanahoria, acelga, etc.).Evitar: Bebidas gaseosas y frutas y verduras como: ajo, picantes, brócoli, cebolla, coliflor, coles, maíz, coles de Bruselas, puerro, pepino, melón, sandía, uva, pera y legumbres con piel (según tolerancia).

Manejo nutricional RGE post-operatorio

El reflujo gastroesofágico puede aparecer como una complicación tras algunos tratamientos de la acalasia, aunque no es una situación habitual. En el caso de las dilataciones, la incidencia global de reflujo es baja, en torno al 2%. Las técnicas quirúrgicas presentan un riesgo algo mayor, que se intenta minimizar mediante procedimientos complementarios como la funduplicatura.

Por su parte, la miotomía endoscópica por vía oral (POEM) es una técnica con una tasa de éxito elevada, situada entre el 90 y el 100%, pero no incorpora una medida antirreflujo. Por este motivo, el riesgo de desarrollar RGE es más alto, cercano al 46%, y puede convertirse en un problema clínico relevante5,6. En términos generales, se acepta que determinados hábitos de vida y algunos alimentos o nutrientes influyen en la aparición y la intensidad de los síntomas de reflujo7.

Incrementan el riesgo de reflujo

Disminuyen el riesgo de reflujo

Modificaciones en el estilo de vida

Actividades físicas de resistencia inmediatamente después de comer.

Sobrepeso y ropas ajustadas.

Fumar.

Comidas abundantes.

Esperar al menos 2 horas después de comer antes de irse a acostar.

Comer despacio, masticar bien los alimentos y tranquilamente.

Comidas reducidas y más frecuentes.

Modificaciones alimentarias

Cítricos, chocolate, bebidas carbonatadas.

Picantes, café y comidas grasas.

Bebidas alcohólicas (principalmente en la primera hora después de la ingesta).

Té de menta.

Comidas ricas en proteínas.

Comidas adecuadas en carbohidratos.

Evitar comidas flatulentas y fritas.

Evitar temperaturas extremas de alimentos y bebidas.

Bibliografía

  1. Tsuboi K, Hoshino M, Srinivasan A, et al. Insights gained from symptom evaluation of esophageal motility disorders: a review of 4,215 patients. Digestion. 2012;85(3):236-242.
  2.  Dughera L, Chiaverina M, Cacciotella L, Cisaro F. Management of achalasia. Clin Exp Gastroenterol. 2011;4:33-41.
  3. Martínez Olmos MA, Bellido Guerrero D. Nutrición y disfagia. Fisioterapia. 2003;25(5):306-310.
  4. Sura L, Madhavan A, Carnaby G, Crary MA. Dysphagia in the elderly: management and nutritional considerations. Clin Interv Aging. 2012;7:287-298.
  5. Boeckxstaens GE, Zaninotto G, Richter JE. Achalasia. Lancet. 2014;383(9911):83-93.
  6. Gómez Ayala A-E. Enfermedad por reflujo gastroesofágico. Clínica y tratamiento. Farmacia Profesional. 2007;21(7):39-43.
  7. Surdea-Blaga T, Negrutiu DE, Palage M, Dumitrascu DL. Food and Gastroesophageal Reflux Disease. Curr Med Chem. 2017

Autor:

Tamara Ortiz

Dra. Tamara Ortiz Cerdá

Nutricionista clínica e investigadora en enfermedades digestivas.

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