Cuando la colelitiasis no ha producido síntomas, puede mantenerse una alimentación normal, variada y equilibrada. No obstante, es aconsejable evitar la ingesta de grandes cantidades de alimentos ricos en grasa en una sola toma, ya que el exceso de grasa puede desencadenar un cólico biliar. Entre estos alimentos se incluyen los embutidos y carnes grasas, como cordero y cerdo; la leche entera y derivados grasos como mantequilla, margarina, nata, crema, flan, chocolate y pastelería; los huevos; las aceitunas y los frutos secos; los aceites y grasas animales, así como las comidas precocinadas. Estos alimentos no están prohibidos, pero se recomienda un consumo moderado.
De forma general, se aconseja seguir una dieta saludable y variada, acorde con las recomendaciones de la alimentación equilibrada. Es preferible evitar las comidas copiosas y distribuir la ingesta en cinco o seis tomas diarias. Comer despacio, en un ambiente tranquilo y masticar adecuadamente facilita la digestión. Tras las comidas principales, resulta conveniente permanecer sentado durante aproximadamente media hora.
Los métodos de cocinado más adecuados son los sencillos, como hervido, cocción en su propio jugo, plancha, vapor u horno. Deben evitarse los fritos, rebozados, empanados, salsas y guisos, así como aquellas preparaciones que requieran grandes cantidades de grasa o aceite.



