La colonoscopia es una prueba que permite la visualización del interior del recto, del colon y, en algunos casos, de los últimos centímetros del intestino delgado.
¿Cómo se hace?
Para observar el interior del tubo digestivo se introduce a través del ano un instrumento denominado colonoscopio, que consiste básicamente en un tubo flexible provisto de un sistema de iluminación, una cámara en miniatura y un canal, llamado canal de trabajo, a través del cual pueden introducirse distintos accesorios destinados a la toma de muestras o a la realización de tratamientos.
¿Son todos los colonoscopios iguales?
No. Aunque todos presentan un diseño similar, no tienen las mismas características. En la actualidad se dispone de colonoscopios de alta definición que permiten identificar y caracterizar lesiones de menor tamaño. Además, existen accesorios que pueden mejorar la tolerancia de la exploración, como el uso de CO₂ durante la prueba.
¿Cuánto dura la exploración?
La duración del procedimiento es variable y depende de si se trata de una exploración diagnóstica o terapéutica. En general, una colonoscopia suele durar aproximadamente entre 15 y 45 minutos. Para la detección de pólipos se recomienda que, una vez alcanzado el ciego, la retirada del colonoscopio tenga una duración mínima de 7 minutos.
¿Para qué sirve la colonoscopia?
La colonoscopia se utiliza para diagnosticar enfermedades que afectan al tracto digestivo inferior (intestino grueso), ya que permite la visualización directa de su interior.
¿Solo sirve para ver?
No. Una vez localizadas las lesiones, la colonoscopia permite obtener biopsias para su análisis microscópico. De este modo se alcanza un diagnóstico preciso que facilita el tratamiento adecuado de la enfermedad.
¿Se pueden realizar tratamientos?
Sí. Mediante la colonoscopia pueden realizarse tratamientos como la extirpación de pólipos (tumores generalmente benignos, aunque en ocasiones malignos), la coagulación de lesiones sangrantes o la extracción de cuerpos extraños, entre otros. Esto permite evitar, en muchos casos, la necesidad de una intervención quirúrgica.
¿La toma de biopsias y los tratamientos duelen?
La toma de biopsias, la extirpación de pólipos u otras maniobras terapéuticas no resultan dolorosas para el paciente.
¿Por qué pueden solicitar que me haga una colonoscopia?
Existen múltiples indicaciones, entre las que destacan la diarrea de larga evolución, cambios recientes en el ritmo intestinal, la emisión de sangre por el ano, el dolor abdominal no aclarado tras otros estudios y la necesidad de descartar tumores de colon en personas con mayor riesgo (antecedentes personales o familiares de cáncer colorrectal o enfermedades intestinales crónicas como la colitis ulcerosa).
¿En qué casos no podría hacerme una colonoscopia?
Entre otros, en situaciones de insuficiencia respiratoria o cardiaca grave descompensada, infarto de miocardio reciente, perforación intestinal o alteraciones graves no controladas de la coagulación sanguínea.
¿Tengo que prepararme de alguna forma?
Sí. La realización de una colonoscopia requiere una preparación previa.
¿Por qué debo realizar la preparación?
Dado que el colon se encuentra habitualmente lleno de heces, es imprescindible limpiarlo antes de la exploración. De lo contrario, no se lograría una visión adecuada y no podrían identificarse ni tratarse correctamente las lesiones.
¿Cuáles son los pasos básicos de la preparación?
Es necesario tomar un laxante potente durante las horas previas a la prueba para eliminar las heces. Es muy importante seguir correctamente las instrucciones indicadas, ya que de ello dependen tanto el éxito como la seguridad de la exploración.
Las normas de preparación y la dieta a seguir se facilitan por escrito. Es fundamental tomar el último sobre de la preparación lo más cerca posible de la prueba, teniendo en cuenta que no debe ingerirse ningún líquido en las dos o tres horas previas. En determinados casos se indicará si es necesario el uso de enemas.
¿Puedo seguir tomando mi medicación?
Aunque para una colonoscopia diagnóstica no siempre es imprescindible, ante la posibilidad de realizar maniobras terapéuticas es recomendable suspender unos días antes los medicamentos que puedan alterar la coagulación, como anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios o antiinflamatorios. También debe informarse al médico de cualquier enfermedad que afecte a la coagulación, como patologías hepáticas o hematológicas. En algunos casos será necesario solicitar un análisis previo con pruebas de coagulación. No debe suspenderse ninguna medicación sin indicación médica.
¿La colonoscopia duele?
En muchos casos la colonoscopia es bien tolerada, aunque puede resultar molesta o dolorosa. En esas situaciones puede realizarse bajo sedación-analgesia, administrada por el propio endoscopista o por un anestesista, aunque esta última opción no suele ser necesaria salvo en pacientes con alto riesgo anestésico. Para mejorar la tolerancia se administran distintos fármacos por vía intravenosa. Generalmente no es necesaria la anestesia general. Durante la sedación se controlan el pulso y el nivel de oxígeno en sangre. En ocasiones puede ser necesario administrar antibióticos de forma profiláctica. Se recomienda acudir acompañado de un adulto responsable.
¿A parte de la anestesia hay otras formas de hacer la colonoscopia más tolerable?
Sí. Durante la colonoscopia se insufla aire en el colon para poder visualizar correctamente sus paredes. Tradicionalmente se utiliza aire ambiente, aunque actualmente puede emplearse dióxido de carbono (CO₂), que se absorbe más fácilmente y reduce la sensación de hinchazón tras la exploración.
¿Existen riesgos?
Aunque la colonoscopia es una técnica segura, como cualquier procedimiento médico invasivo puede presentar complicaciones. Los riesgos son mínimos en la colonoscopia diagnóstica y algo mayores cuando se realizan procedimientos terapéuticos.
¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes?
Las complicaciones más habituales son el dolor abdominal, la perforación, la hemorragia y las relacionadas con la sedación (alteraciones de la frecuencia cardiaca, de la tensión arterial o del nivel de oxígeno). Son graves en menos del 0,5% de los casos y, en la mayoría de las ocasiones, se resuelven durante la propia exploración. No obstante, en algunos casos puede ser necesario un tratamiento quirúrgico y, de forma excepcional, puede producirse mortalidad, con mayor riesgo en personas de edad avanzada y con enfermedades crónicas.
¿Y después de la prueba?
Si se ha realizado una colonoscopia diagnóstica, el paciente puede retomar su vida habitual y su dieta normal. Si se ha administrado sedación, no debe conducir ni realizar actividades de riesgo durante las siguientes 12 horas, aunque el médico proporcionará indicaciones específicas. Al quedar el intestino limpio, pueden pasar unos días hasta volver a tener deposiciones y es posible notar sensación de gases o molestias leves que cederán espontáneamente. No deben tomarse laxantes.
¿Qué se hace si se encuentra un pólipo?
En primer lugar se evalúan las características del pólipo, teniendo en cuenta su tipo y distintos patrones de superficie y vascularización. Si se considera que la extirpación es posible y segura, se procede a realizarla.
¿Cómo se extirpa un pólipo?
Existen diversas técnicas para la extirpación de pólipos. La más sencilla es la polipectomía, que puede realizarse mediante pinzas especiales o asas metálicas conectadas a un bisturí eléctrico. En pólipos mayores de 2 centímetros o con características especiales pueden ser necesarias técnicas avanzadas, como la mucosectomía o la disección submucosa.
¿Qué cuidados son necesarios tras la extirpación de un pólipo?
Tras la resección de un pólipo mediante cualquiera de las técnicas disponibles, se proporcionarán las recomendaciones a seguir durante los días posteriores, que habitualmente incluyen una dieta restringida para facilitar una actuación rápida en caso de que aparezcan complicaciones.

