Enteroscopia de Doble Balón (EDB)

La Enteroscopia de Doble Balón (EDB) es una técnica endoscópica que permite diagnosticar y tratar enfermedades del intestino delgado. Este órgano —formado por el duodeno, el yeyuno y el íleon— se encuentra alejado tanto de la boca como del ano, que son las vías por las que se introduce un endoscopio específico (enteroscopio), largo y de pequeño calibre, diseñado con un sistema especial de progresión.

Tanto el enteroscopio, como la vaina plástica externa que lo recubre disponen de un balón en su extremo distal. Estos balones se inflan y desinflan de forma alternante mediante un sistema manométrico que regula la presión, lo que permite avanzar el endoscopio y, al mismo tiempo, ir plegando el intestino delgado sobre sí mismo. Dado que este órgano mide aproximadamente 6 metros, este mecanismo es la única forma de explorar la mayor parte de su longitud mediante endoscopia flexible. En la mayoría de los casos se logra visualizar entre el 70 y el 90% del intestino delgado.

El enteroscopio, que mide unos dos metros, cuenta con un canal de trabajo por el que se introducen instrumentos de pequeño tamaño, como pinzas de biopsia (para obtener muestras que se analizan posteriormente), asas de polipectomía (para la resección de pólipos), sistemas de coagulación (para tratar lesiones vasculares sangrantes) y otros dispositivos accesorios.

La EDB no suele ser la primera prueba diagnóstica. Habitualmente, el médico habrá solicitado previamente otras exploraciones endoscópicas, como una gastroscopia o una colonoscopia, y al no detectar lesiones en esos órganos, habrá considerado que el origen del problema se localiza en el intestino delgado. En muchos casos, antes de la EDB se realiza una cápsula endoscópica, que puede mostrar lesiones, pero se indica la EDB para poder biopsiarlas, estudiarlas con mayor detalle o tratarlas, por ejemplo, si han producido sangrado.

Se trata de una exploración prolongada, con una duración aproximada de entre 60 y 120 minutos, por lo que se realiza bajo sedación profunda o incluso anestesia general, con monitorización constante de las funciones vitales. El día de la exploración, y posiblemente el siguiente, no se podrá trabajar. Es recomendable acudir acompañado, ya que no se podrá conducir ni realizar gestiones importantes después de la prueba.

Indicaciones

Las principales indicaciones de esta técnica son:

  • Hemorragia digestiva de origen desconocido, es decir, aquella cuya causa no se ha identificado tras realizar endoscopias convencionales.

  • Sospecha de enfermedades inflamatorias, como la enfermedad de Crohn.

  • Presencia de pólipos o síndromes de poliposis familiar, como el síndrome de Peutz-Jeghers.

  • Estudio de diarrea crónica o de cuadros de malabsorción sin causa conocida.

  • Hallazgos de áreas anómalas en el intestino delgado detectadas en otras pruebas de imagen.

Contraindicaciones

Las contraindicaciones de la EDB son similares a las de cualquier endoscopia realizada con sedación profunda y se clasifican en dos grupos:

  • Absolutas: perforación intestinal, enfermedades graves con riesgo vital, cirugía abdominal reciente, entre otras.

  • Relativas: aneurisma toracoabdominal, embarazo, infarto agudo de miocardio reciente, enfermedad inflamatoria intestinal en fase de actividad severa, isquemia intestinal avanzada, etc.

Preparación y colaboración del paciente

Habitualmente es necesario ingresar en el hospital entre 24 y 48 horas antes de la prueba, aunque en situaciones concretas puede realizarse de forma ambulatoria. Se llevará a cabo un estudio preanestésico, que podrá ser valorado por un anestesista.

Si la EDB se realiza por vía oral, deberás acudir en ayunas (si el paciente es diabético, hay que comunicarlo previamente al médico). Si la exploración se realiza por vía anal, se indicará una preparación intestinal con laxantes para eliminar las heces, facilitando así el paso del enteroscopio a través del colon hasta el intestino delgado.

Antes de la prueba es fundamental recibir información precisa del procedimiento y comunicar a los médicos los siguientes aspectos, si procede:

  • Aportar información sobre la medicación habitual, especialmente si se toma anticoagulantes o antiagregantes.

  • Informar sobre posibles alergias a medicamentos o a contrastes radiológicos.

  • Comunicar si se padece alguna enfermedad crónica o si se lleva implantado un marcapasos o una prótesis cardíaca.

Antes de la prueba hay que retirar cualquier objeto metálico (excepto prótesis no extraíbles), evitando pintarse las uñas, quitando las prótesis dentales y llevando cualquier medicación nueva que te hayan prescrito recientemente. Son especialmente importantes los fármacos antihipertensivos, que se deben tomar incluso el día de la prueba, así como los anticoagulantes o antiagregantes, cuya suspensión se hará siempre siguiendo las indicaciones del médico.

Tras la exploración hay que permanecer en ayunas hasta que se haya pasado el efecto de la anestesia, cuyo tiempo de recuperación puede variar. En caso de que intervenga un anestesista, dará información antes de la prueba.

Riesgos

Las complicaciones asociadas a la EDB son ligeramente superiores a las de la endoscopia convencional.

En general, su frecuencia es inferior al 5%. Las más habituales son:

  • Hemorragias: especialmente tras la resección de pólipos de gran tamaño o en lesiones que ya estaban sangrando y no responden al tratamiento endoscópico.

  • Perforación de la pared intestinal: se estima en menos del 1%, principalmente tras procedimientos terapéuticos como dilataciones de estenosis, polipectomías o coagulación de lesiones sangrantes. Con menor frecuencia, también puede producirse tras una enteroscopia diagnóstica en pacientes con adherencias intestinales debidas a cirugías abdominales previas.

  • Pancreatitis: aparece en menos del 5% de los casos, sin que se conozca con exactitud su mecanismo.

  • Íleo paralítico: de forma infrecuente, el intestino puede quedar temporalmente sin movimiento tras la prueba; suele resolverse en horas o pocos días con tratamiento médico.

La mayoría de estas complicaciones, especialmente las hemorragias, pueden tratarse mediante la propia endoscopia, aunque en algunos casos puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Hay que tener en cuenta que los procedimientos terapéuticos endoscópicos equivalen, en la práctica, a actos quirúrgicos realizados a través del enteroscopio, y como tales pueden conllevar complicaciones quirúrgicas.

En determinados casos puede ser necesario el uso de radiación (rayos X) para controlar la posición del enteroscopio, siempre a dosis inferiores a las empleadas en pruebas radiológicas convencionales.

Otros riesgos, como las infecciones, son muy poco frecuentes. Según la legislación vigente, no se puede donar sangre durante el año posterior a la realización de endoscopias. Si tras la prueba, ya en el domicilio, se presentan signos de alarma como sangrado en las heces, dolor abdominal intenso o fiebre, debes acudir a urgencias del hospital donde se realizó la EDB, llevando contigo el informe médico.

Autores:

Enrique Pérez cuadrado

Dr. Enrique Pérez-Cuadrado Martínez

Servicio de Aparato Digestivo. Unidad de Intestino Delgado. Hospital Morales Meseguer. Murcia.

Dra. Pilar Esteban

Dra. Pilar Esteban Delgado

Servicio de Aparato Digestivo. Unidad de Intestino Delgado. Hospital Morales Meseguer. Murcia.

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