Esofagitis eosinofílica

Recomendaciones nutricionales para la esofagitis eosinofílica

Tratamiento dietético mediante dieta de eliminación de 2-4-6 grupos de alimentos

El abordaje dietético tiene como finalidad detectar los alimentos implicados en el desarrollo de la enfermedad y proceder a su exclusión de forma prolongada. Entre los alimentos más habitualmente relacionados con la inflamación esofágica destacan la leche de vaca, considerada el principal desencadenante, seguida del trigo y el huevo. En menor proporción también se han implicado las legumbres, incluida la soja.

Para una correcta evaluación de la respuesta, se aconseja que las dietas de eliminación se mantengan durante un periodo mínimo de entre 6 y 12 semanas. Posteriormente, debe realizarse una endoscopia digestiva alta con obtención de biopsias tras la reintroducción de cada alimento. La reintroducción progresiva y secuencial de los productos excluidos, con control endoscópico e histológico, permite identificar de manera fiable los alimentos responsables de la esofagitis eosinofílica.

Uno de los principales inconvenientes de este tipo de tratamiento es la dificultad para mantener una adecuada adherencia, especialmente en dietas muy restrictivas y en población pediátrica, adolescentes y adultos jóvenes.

Resulta fundamental facilitar información escrita y detallada que ayude a interpretar correctamente el etiquetado de los alimentos, con el fin de evitar ingestas accidentales de los productos excluidos.

Entre las ventajas del tratamiento dietético destaca su eficacia sin necesidad de recurrir a fármacos. Sin embargo, presenta ciertas limitaciones, como la complejidad para identificar el alérgeno responsable, la dificultad de eliminarlo de forma permanente y el riesgo de déficits nutricionales, especialmente en casos de alergias múltiples a alimentos básicos o cuando se emplean dietas elementales.

La supresión del alimento causante debe mantenerse en el tiempo, ya que la reaparición de la inflamación es frecuente tras su reintroducción. El seguimiento por parte de un profesional de la nutrición resulta aconsejable para prevenir carencias nutricionales y favorecer el cumplimiento del tratamiento.

Asimismo, es recomendable la valoración en el Servicio de Alergología para estudiar posibles alérgenos relacionados con el cuadro clínico.

Las principales modalidades de tratamiento dietético son las siguientes:

Dieta de eliminación empírica de alimentos

Este tipo de dieta se basa en la evidencia de que las pruebas cutáneas de alergia no siempre permiten predecir los alimentos responsables de la esofagitis eosinofílica, tal como demuestran diversas publicaciones recientes. Consiste en retirar de la alimentación aquellos alimentos que con mayor frecuencia se asocian a reacciones de hipersensibilidad.

De forma habitual se excluyen seis grupos de alimentos: leche, huevo, soja, trigo, frutos secos y pescado o marisco. No obstante, estudios realizados en España han demostrado buenos resultados con dietas de eliminación de cuatro alimentos, concretamente leche, huevo, legumbres y trigo. Estas estrategias han mostrado mejoría clínica y disminución de la inflamación eosinofílica.

Algunos especialistas consideran esta opción como el primer escalón terapéutico, independientemente de los resultados de las pruebas cutáneas. Mediante este enfoque se ha identificado la leche como el alimento más frecuentemente implicado, seguida del trigo.

Tipos de dietas de exclusión:

  • Dieta de eliminación de 2 alimentos. Exclusión de lácteos y cereales que contienen gluten.
  • Dieta de eliminación de 4 alimentos. Retirada de lácteos, trigo, huevo y legumbres/soja.
  • Dieta de eliminación de 6 alimentos. Eliminación de los alimentos más comúnmente implicados (lácteos, trigo, huevo, soja, frutos secos y pescado o marisco). Esta opción se reserva para casos con buena adherencia que no han respondido a dietas menos restrictivas, considerando que será necesario mantener la exclusión de al menos tres grupos de alimentos a largo plazo.

Dieta elemental

Esta modalidad se basa en el uso exclusivo de una fórmula elemental compuesta por aminoácidos y otros nutrientes esenciales, suprimiendo por completo los alimentos sólidos y, con ello, todos los posibles alérgenos. Aunque su eficacia es elevada, presenta importantes dificultades de adherencia. En población adulta no suele considerarse una alternativa viable debido a su baja aceptación y escaso cumplimiento a largo plazo.

Todas estas estrategias dietéticas constituyen un punto de partida para el control de los síntomas y la identificación de los alérgenos alimentarios responsables de la esofagitis eosinofílica. Generalmente se recomiendan durante un periodo de 6 a 8 semanas, tras el cual es necesario realizar una gastroscopia con biopsias de la mucosa esofágica para confirmar la respuesta mediante la reducción de la inflamación eosinofílica.

Posteriormente, los alimentos excluidos se reintroducen de forma individual y progresiva, manteniéndolos de manera diaria durante periodos de 6 a 8 semanas. Tras cada reintroducción se evalúa la presencia o ausencia de inflamación eosinofílica mediante nuevas biopsias esofágicas. Este control es imprescindible, ya que actualmente no existen marcadores clínicos ni analíticos validados que se correlacionen de forma fiable con la actividad de la enfermedad.

Autor:

Dr. Cecilio Santander

Dr. Cecilio Santander Vaquero

Jefe de Servicio de Aparato Digestivo en el Hospital Univ. de La Princesa de Madrid.

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