¿Qué es la fisura anal?

La fisura anal es una pequeña lesión o grieta que aparece en la piel del borde del ano. Suele tener forma alargada y puede extenderse desde la zona externa hacia el interior del canal anal, llegando en algunos casos hasta la línea dentada.

Causas

El origen exacto de la fisura anal no se conoce con certeza. No obstante, la mayoría de las teorías coinciden en que existe una alteración en el riego sanguíneo de la zona anal. Se ha relacionado con un aumento de la tensión del esfínter anal interno, lo que reduce la llegada de sangre al tejido y favorece la aparición de una lesión similar a una úlcera, que se manifiesta como fisura.

El estreñimiento es uno de los factores que más contribuyen a su desarrollo, ya que el paso de heces duras puede producir pequeños traumatismos en la mucosa anal, empeorando la irrigación y facilitando la aparición de la fisura.

Síntomas

Las fisuras anales se caracterizan principalmente por un dolor intenso, descrito con frecuencia como una sensación de desgarro, que aparece durante la evacuación y puede persistir después de la deposición. En algunos casos se observa sangrado de color rojo brillante al limpiarse. También pueden presentarse dificultad para evacuar, picor o sensación de escozor en la zona anal.

Diagnóstico

El diagnóstico de la fisura anal se realiza mediante la exploración de la región anal. La inspección directa permite identificar la grieta y, en ocasiones, la presencia de una pequeña lesión asociada conocida como papila centinela. Posteriormente, el tacto rectal ayuda a comprobar la extensión de la fisura y a descartar que exista continuidad hacia el interior del canal anal.

Tratamiento

Recomendaciones generales

Es fundamental evitar el estreñimiento. Para ello, se aconseja seguir una dieta rica en fibra, que incluya frutas, verduras, legumbres y productos integrales, junto con una ingesta adecuada de líquidos, aproximadamente dos litros de agua al día.

Después de cada deposición, se recomienda realizar baños de asiento con agua templada durante unos 10-15 minutos, ya que ayudan a aliviar el dolor y favorecen la relajación de la zona anal.

Tratamiento médico

Pueden utilizarse pomadas que contengan anestésicos locales y antiinflamatorios, las cuales ayudan a aliviar el dolor y las molestias asociadas a la fisura anal.

Existen además tratamientos tópicos cuyo objetivo es relajar el esfínter anal interno, reduciendo su presión y facilitando así la cicatrización de la fisura. Entre ellos se encuentran las pomadas de diltiazem y de nitroglicerina. Otra opción basada en este mismo mecanismo es la aplicación de toxina botulínica en el esfínter anal, que produce una relajación temporal del músculo y favorece la curación.

Tratamiento quirúrgico

Cuando las medidas conservadoras y el tratamiento médico no logran resolver el problema, puede indicarse el tratamiento quirúrgico. Esta intervención ofrece resultados muy satisfactorios y suele producir una mejoría rápida de los síntomas. No obstante, al tratarse de un procedimiento irreversible, se reserva como opción de segunda línea, utilizándose únicamente cuando el tratamiento médico ha resultado ineficaz.

Contenido revisado en 2026 por : 

casado

Dra. Marta Casado Martín

Hospital Universitario Torrecárdenas. Almería.

Contenido original por: 

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Hospital Costa del Sol, Marbella, Málaga.

Dra. Mileidis San Juan

Dra. Mileidis San Juan Acosta

Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, Tenerife.

Dra. Cristina Carretero

Dra. Cristina Carretero Ribón

Clínica Universitaria de Navarra.

Contenido relacionado

Enfermedades, síntomas y pruebas diagnósticas

Información clave para tu salud diaria