Las personas con infección por Helicobacter pylori no requieren, en general, restricciones dietéticas específicas. Se recomienda seguir una alimentación variada y equilibrada, adaptada a la tolerancia individual, evitando únicamente aquellos alimentos que provoquen molestias digestivas. Resulta especialmente importante evitar el consumo de tabaco, ya que este puede agravar los síntomas digestivos y dificultar la recuperación.
En los casos en los que la infección por Helicobacter pylori se asocia a úlcera péptica, especialmente durante la fase aguda, algunas personas pueden beneficiarse de ciertas pautas dietéticas orientadas a reducir la irritación gástrica. No obstante, debe señalarse que no existen evidencias científicas concluyentes que demuestren una relación directa entre el tipo de alimentación y la aparición de la úlcera péptica, ni tampoco que la dieta influya de forma determinante en su cicatrización.
Recomendaciones generales
Se aconseja evitar comidas copiosas y optar por ingestas moderadas repartidas a lo largo del día, preferentemente en cinco o seis tomas. Comer despacio, en un ambiente tranquilo y con una adecuada masticación favorece una mejor digestión. Tras las comidas principales, es recomendable permanecer sentado durante aproximadamente treinta minutos.
La hidratación debe ser adecuada, priorizando el consumo de agua en pequeñas cantidades y preferentemente fuera de las comidas, unos 30 a 60 minutos antes o después. Conviene evitar los zumos cítricos como el de naranja o tomate, así como las bebidas gaseosas.
Las técnicas culinarias recomendadas son sencillas y poco grasas, como hervidos, preparaciones al vapor, al horno, a la plancha o en su propio jugo. Se desaconsejan frituras, rebozados, empanados, salsas y guisos elaborados con abundante grasa.
Las legumbres pueden provocar gases en algunas personas. Para mejorar su tolerancia, se recomienda cambiar el agua de cocción tras los primeros diez minutos de hervor y pasarlas por el pasapurés. En caso de mala tolerancia a los cereales integrales, estos pueden sustituirse por versiones refinadas.
El uso de sal, especias y condimentos debe ser moderado. Asimismo, se aconseja evitar alimentos y bebidas con efecto estimulante o irritante gástrico, como café, té, refrescos de cola, alcohol y chocolate, así como cualquier alimento que de forma repetida genere malestar digestivo.




