Insuficiencia Pancreática Exocrina (IPE)

¿Qué es la insuficiencia pancreática exocrina?

La Insuficiencia Pancreática Exocrina (IPE) es una de las complicaciones más frecuentes asociadas a las enfermedades del páncreas. Se presenta cuando este órgano no produce o no libera la cantidad necesaria de enzimas digestivas para que los alimentos puedan digerirse de forma adecuada. En determinadas situaciones, el problema no se debe a la falta de enzimas, sino a que estas no actúan correctamente por alteraciones en la estructura del intestino, lo que dificulta su correcta mezcla con los alimentos.

¿Cuál es la función del páncreas?

El páncreas desempeña un papel fundamental en la digestión gracias a su función exocrina. A través de sus secreciones libera enzimas digestivas que permiten descomponer los alimentos en sustancias más simples, facilitando su absorción por el intestino. El intestino no es capaz de absorber directamente los nutrientes complejos, por lo que estas enzimas son indispensables. Existen distintos tipos de enzimas pancreáticas según el nutriente que procesan: las proteolíticas actúan sobre las proteínas, las lipolíticas sobre las grasas, las glucolíticas sobre los azúcares y las nucleolíticas se encargan de fragmentar el ADN y el ARN presentes en los alimentos.

¿Qué importancia tiene la insuficiencia pancreática exocrina?

La falta de enzimas digestivas impide una correcta absorción de los nutrientes, lo que puede dar lugar a desnutrición, pérdida de peso y carencias importantes de vitaminas y minerales. Si no se detecta y trata a tiempo, la insuficiencia pancreática exocrina puede ocasionar consecuencias graves para la salud y afectar de manera significativa la calidad de vida de la persona.

Insuficiencia pancreática reversible e irreversible

La insuficiencia pancreática exocrina (IPE) puede presentarse de forma temporal o permanente, según la causa que la origine. En algunos casos es reversible, como sucede durante una pancreatitis aguda. En esta situación, la inflamación del páncreas y, en ocasiones, el daño del tejido pancreático, alteran de manera transitoria su capacidad para producir enzimas digestivas. Por lo general, la función pancreática suele recuperarse con el tiempo, aunque esto depende del grado de afectación de la glándula. Cuando existe una destrucción extensa del tejido, como en las pancreatitis necrotizantes o tras determinados procedimientos quirúrgicos, puede persistir un déficit en la producción de enzimas. En la pancreatitis relacionada con el consumo de alcohol, la recuperación puede no ser completa, especialmente si ya existía una pancreatitis crónica no diagnosticada. De hecho, es frecuente que las personas con pancreatitis crónica de origen alcohólico hayan presentado episodios previos de pancreatitis aguda.

Insuficiencia pancreática irreversible

La insuficiencia pancreática exocrina irreversible aparece cuando el daño del páncreas es permanente. Esto ocurre principalmente en la pancreatitis crónica, donde el tejido pancreático funcional se destruye progresivamente y es reemplazado por tejido fibroso, lo que impide la producción normal de enzimas digestivas. Esta enfermedad suele estar infradiagnosticada y se desarrolla como consecuencia de procesos inflamatorios repetidos o persistentes, asociados con frecuencia al consumo prolongado de alcohol y tabaco. Además, en la pancreatitis crónica es habitual que exista daño en los conductos pancreáticos, con estrechamientos u obstrucciones causadas por cálculos, lo que dificulta aún más la salida de las secreciones pancreáticas.

El cáncer de páncreas también suele asociarse a insuficiencia pancreática exocrina. En muchos casos, el crecimiento del tumor obstruye el conducto pancreático, provocando atrofia y cambios similares a los de la pancreatitis crónica, lo que compromete la producción de enzimas. Además, algunos tumores, especialmente los localizados en la cabeza del páncreas, pueden causar ictericia obstructiva al comprimir el conducto biliar principal. La falta de ácidos biliares en el intestino afecta especialmente a la digestión de las grasas, agravando la insuficiencia digestiva. La cirugía del cáncer de páncreas también puede originar IPE, ya que implica la extirpación de parte del tejido pancreático. Por ello, es fundamental detectar esta alteración y tratarla con suplementos de enzimas pancreáticas, lo que contribuye a mejorar la nutrición y la calidad de vida de los pacientes.

Otra causa menos frecuente de insuficiencia pancreática exocrina es la fibrosis quística, una enfermedad hereditaria que afecta a distintas glándulas del organismo, incluido el páncreas, y que se transmite de forma autosómica recesiva.

Causas

Además de las enfermedades propias del páncreas, la insuficiencia pancreática exocrina también puede aparecer por causas no directamente pancreáticas. Esto ocurre, por ejemplo, en personas que han sido sometidas a cirugías del estómago o a procedimientos de bypass intestinal, como en la cirugía bariátrica. En estos casos, aunque las enzimas digestivas estén presentes, no se mezclan correctamente con los alimentos, lo que impide una digestión adecuada.

¿Se asocia a oras enfermedades o síntomas?

El páncreas no solo participa en la digestión, sino que también produce hormonas esenciales para el control del metabolismo, siendo la más importante la insulina. Cuando la insuficiencia pancreática exocrina se debe a la destrucción del tejido pancreático funcional —como ocurre con frecuencia en la pancreatitis crónica— es habitual que se asocie a una disminución en la producción de insulina. Esto puede dar

lugar al desarrollo de diabetes mellitus, lo que agrava el estado general del paciente. En estas situaciones, resulta fundamental complementar el tratamiento con insulina para lograr un adecuado control de los niveles de glucosa en sangre.

Diagnóstico

Para diagnosticar la insuficiencia pancreática exocrina existen dos grandes tipos de pruebas: las que evalúan directamente la función del páncreas y las que lo hacen de manera indirecta. Las pruebas directas estimulan el páncreas mediante alimentos o sustancias hormonales y posteriormente analizan el contenido del jugo duodenal para medir la secreción pancreática. Por su parte, las pruebas indirectas no analizan la secreción en sí, sino las consecuencias que produce su déficit en el organismo. Estas suelen ser más sencillas de realizar y se utilizan con mayor frecuencia en la práctica clínica.

Pruebas directas

Test de secretina-CCK

Esta prueba requiere la colocación de una sonda en el duodeno para recoger la secreción pancreática. A continuación, se administra una sustancia estimulante del páncreas (secretina-CCK) y se recoge el jugo pancreático durante un periodo de una a dos horas. Es la prueba más precisa para el diagnóstico de la pancreatitis crónica y se considera el método de referencia. No obstante, debido a que es un procedimiento invasivo y técnicamente complejo, solo se realiza en centros especializados. Los resultados permiten clasificar el grado de insuficiencia pancreática exocrina como leve, moderada o grave, en función de la disminución de la secreción pancreática.

Pruebas indirectas

Tripsinógeno sérico

Consiste en medir los niveles de tripsinógeno en sangre. Es una prueba sencilla y útil para detectar formas avanzadas de insuficiencia pancreática exocrina, aunque tiene menor sensibilidad en las fases iniciales de la enfermedad.

Cuantificación de grasa en heces

Esta prueba se basa en seguir una dieta rica en grasas y, posteriormente, analizar la cantidad de grasa eliminada en las heces durante tres días. La presencia de grasa en exceso en las heces, conocida como esteatorrea, suele aparecer cuando se ha perdido una gran parte de la función pancreática. Por ello, esta prueba resulta especialmente útil en casos avanzados de insuficiencia pancreática.

Medición de quimotripsina y elastasa en heces

La quimotripsina y la elastasa son enzimas pancreáticas que permanecen relativamente estables a lo largo del proceso digestivo. La elastasa es más resistente que la quimotripsina y presenta la ventaja de poder medirse incluso cuando el paciente está en tratamiento con enzimas pancreáticas, lo que la convierte en una de las pruebas más utilizadas.

Test de pancreolauril

Tras la ingesta de una comida de prueba que contiene dilaurato de fluoresceína, esta sustancia es digerida por las enzimas pancreáticas. Posteriormente, la fluoresceína se absorbe en el intestino y puede medirse en sangre como indicador indirecto de la función pancreática. Si antes de la prueba se administra secretina, la sensibilidad del test aumenta, permitiendo detectar la mayoría de los casos moderados y graves, así como una parte importante de los casos leves.

Test de aliento

En esta prueba se administra una comida de prueba junto con una sustancia marcada. Tras la digestión por la lipasa pancreática, dicha sustancia se absorbe y se metaboliza en el hígado, liberando un tipo específico de dióxido de carbono que se elimina por la respiración. La medición de este gas en el aire espirado permite evaluar de forma indirecta la función pancreática exocrina. Se trata de una prueba sencilla, no invasiva y muy eficaz para detectar problemas en la digestión de las grasas, con una alta fiabilidad diagnóstica, por lo que en muchos casos puede sustituir al análisis de grasa en heces.

Tratamiento

El tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina se basa principalmente en la administración de enzimas pancreáticas. La dosis y la forma de uso dependen de varios factores, como la cantidad y el tipo de alimentos que se consumen, la función pancreática que aún conserva el paciente y los objetivos que se persiguen con el tratamiento, entre ellos:

  • Eliminar la esteatorrea
  • Disminuir los síntomas digestivos, como la distensión abdominal y la diarrea
  • Mejorar el estado nutricional general

¿Hay que cambiar la dieta?

Durante mucho tiempo se recomendó seguir una dieta baja en grasas, generalmente inferior a 20 gramos diarios. Sin embargo, estudios más recientes han demostrado que este tipo de dieta no siempre mejora los síntomas y, además, puede favorecer la aparición o el empeoramiento de déficits de vitaminas liposolubles, que ya son frecuentes en estos pacientes. Actualmente se sabe que una dieta con un contenido adecuado de grasas, junto con el uso correcto de enzimas pancreáticas, puede estimular la función pancreática residual y contribuir a un mejor estado nutricional.

¿Es necesario tomar enzimas pancreáticas?

El tratamiento con enzimas pancreáticas está indicado en pacientes con insuficiencia pancreática exocrina que presentan pérdida de peso, eliminación elevada de grasa en las heces o síntomas relacionados con la mala digestión de las grasas. También pueden prescribirse en pacientes sin síntomas evidentes cuando se detectan alteraciones nutricionales, como niveles bajos de vitaminas liposolubles (A, D, E y K), prealbúmina o ferritina, con el objetivo de prevenir déficits nutricionales.

¿Cómo deben tomarse las enzimas pancreáticas?

Las enzimas pancreáticas tienen como finalidad sustituir la función digestiva que realiza el páncreas en condiciones normales cuando se ingiere comida. Por este motivo, deben tomarse siempre junto con las comidas.

De forma general, se recomienda una dosis aproximada de 50.000 unidades internacionales con las comidas principales y 25.000 unidades con las comidas menos abundantes, como tentempiés o meriendas.

Algunas recomendaciones importantes para su correcta administración:

  • Las enzimas deben tomarse durante la comida o inmediatamente después, para facilitar su mezcla con los alimentos y una digestión adecuada.
  • Las cápsulas deben ingerirse enteras, sin abrir ni masticar, acompañadas de agua o zumo.
  • No es necesario tomarlas si el alimento no contiene grasa, como puede ocurrir al consumir solo una fruta.
  • En comidas prolongadas o de larga duración, puede ser necesario repartir la dosis o añadir una toma adicional, según indicación médica.

Además de enzimas pancreáticas, se puede necesitar:

  • Suplementos de triglicéridos de cadena media, que se absorben directamente en el intestino y ayudan a aumentar el aporte calórico.
  • Suplementos de vitaminas liposolubles, como las vitaminas A, D, E y K, para prevenir o corregir déficits nutricionales.

IPE en pacientes con cáncer de páncreas

El desarrollo de insuficiencia pancreática exocrina es muy frecuente en personas con cáncer de páncreas, independientemente del tratamiento recibido. Tanto en pacientes que han sido operados para extirpar el tumor como en aquellos en los que la cirugía no es posible, la función del páncreas suele verse alterada. Como consecuencia, la digestión de los alimentos no se realiza de forma adecuada, antes o después de la intervención quirúrgica.

Cuando el páncreas no funciona correctamente, el organismo no es capaz de digerir ni absorber los nutrientes de manera eficaz. Esto provoca pérdida de peso y desnutrición, lo que a su vez aumenta el cansancio, la debilidad y la falta de apetito. Por este motivo, identificar y tratar correctamente la insuficiencia pancreática exocrina es fundamental para mejorar tanto el pronóstico como la calidad de vida de estos pacientes.

¿Cómo se diagnostica IPE en pacientes con cáncer de páncreas?

La insuficiencia pancreática exocrina es tan habitual en pacientes con cáncer de páncreas que, en la práctica clínica, no siempre es necesario confirmarla mediante pruebas específicas.

Existen diferentes métodos para evaluar la función pancreática, aunque su uso no suele ser imprescindible en este contexto. Entre ellos se encuentra la medición de elastasa en heces, que puede resultar útil en algunos pacientes que no han sido sometidos a cirugía. No obstante, el test de aliento con triglicéridos mixtos se considera actualmente una de las pruebas más adecuadas para valorar la insuficiencia pancreática exocrina.

En la mayoría de los casos, la presencia de pérdida de peso junto con la detección de déficits nutricionales en los análisis de sangre es suficiente para confirmar el diagnóstico. Además, estos parámetros permiten valorar la respuesta al tratamiento con enzimas pancreáticas.

Recomendaciones dietéticas en pacientes con cáncer de páncreas e IPE

Dado que suele ser necesario tomar varias cápsulas de enzimas pancreáticas con cada comida, se recomienda repartir su toma a lo largo de la ingesta. De este modo se facilita una mejor mezcla de las enzimas con los alimentos y se optimiza la digestión.

Las personas con cáncer de páncreas presentan unas necesidades nutricionales aumentadas. Por ello, es importante mantener una alimentación variada, equilibrada y con un aporte elevado de calorías y proteínas. Para lograrlo, con frecuencia se aconseja realizar hasta cinco comidas al día, incluyendo tentempiés a media mañana y media tarde.

Como norma general, el paciente con cáncer de páncreas puede seguir una dieta normal, sin necesidad de eliminar alimentos de forma sistemática. No obstante, algunos productos pueden interferir con determinados tratamientos oncológicos, por lo que deben evitarse siguiendo las indicaciones del oncólogo.

Es habitual que la enfermedad provoque disminución del apetito o incluso rechazo de la comida. En estas situaciones, resulta fundamental concienciar al paciente sobre la importancia de una adecuada nutrición. Además, el uso de suplementos nutricionales hipercalóricos e hiperproteicos puede ser de gran ayuda para garantizar un aporte nutricional suficiente.

Consulta más información en el siguiente enlace: Recomendaciones nutricionales

Contenido revisado en 2026 por:  

Marta-Tejedor

Dra. Marta Tejedor Bravo

Unidad de Hepatología y Trasplante de Hígado. Profesora asociada. Universidad de Lowa.

Autores: 

Dr. Francisco García Fernández

Dr. Francisco José García Fernández

Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla.

Dra. Cristina Carretero

Dra. Cristina Carretero Ribón

Clínica Universitaria de Navarra.

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