Aspectos nutricionales relevantes para pacientes con ostomías digestivas

Existen diversos aspectos nutricionales de especial importancia en las personas con ostomías digestivas. Una correcta atención dietética puede ayudar a prevenir síntomas y complicaciones, así como a manejar aquellas que ya estén presentes. Además, seguir una pauta de alimentación adecuada favorece la prevención de la desnutrición y permite una progresión segura hasta alcanzar una dieta lo más similar posible a la habitual.

Deshidratación

La deshidratación es una complicación frecuente y puede manifestarse mediante sequedad de la piel y las mucosas, disminución de la elasticidad cutánea, confusión o somnolencia. Por este motivo, resulta fundamental garantizar una adecuada ingesta de líquidos y electrolitos (como sodio, potasio y cloruro), especialmente durante las primeras 6 a 24 horas tras la intervención quirúrgica.

Esta recomendación cobra aún mayor importancia en personas que presentan diarrea o que han sido sometidas a una yeyunostomía o ileostomía, ya que en estos casos las pérdidas de líquidos a través de la ostomía pueden ser elevadas.

La reposición de líquidos y electrolitos puede realizarse mediante diferentes opciones, entre ellas:

Tipo de aporte

Ejemplos / Composición

Sales de Rehidratación Oral (SRO)

Suero oral de adquisición comercial

Soluciones orales de preparación doméstica

1 litro de agua + zumo de 1 limón + 1 cucharada de azúcar + 1 cucharadita de bicarbonato + 1 cucharadita de sal

Preparaciones culinarias

Caldos desgrasados (cocción de arroz y zanahoria con sal: 1 cucharadita de café rasa por litro), infusiones suaves como manzanilla o tila, té diluido

Reparación del tejido intestinal

Durante los primeros meses posteriores a la intervención quirúrgica, el intestino atraviesa un proceso de recuperación y fortalecimiento. Para favorecer este proceso, resulta fundamental asegurar una ingesta adecuada de proteínas, junto con una alimentación en la que al menos el 50 % del aporte energético proceda de hidratos de carbono complejos.

  • Proteínas de alto valor biológico (necesarias para la regeneración y mantenimiento del tejido intestinal). incluyen alimentos como el huevo, el pescado, las carnes magras —preferentemente blancas y con bajo contenido en grasa—, así como la leche y sus derivados. En muchos casos, puede ser necesario optar por versiones sin lactosa y con bajo contenido graso.
  • Carbohidratos complejos. se recomiendan alimentos como pasta y sus derivados, pan blanco (no integral), arroz blanco y biscotes ligeros. La introducción de productos integrales y ricos en fibra debe realizarse de forma progresiva y únicamente cuando el ritmo intestinal se encuentre estabilizado, valorando siempre la tolerancia individual

Cuidados nutricionales particulares según resección intestinal

Dependiendo del tipo de resección intestinal, se deben tener en cuenta cuidados nutricionales específicos para prevenir complicaciones y asegurar una adecuada nutrición:

Ileostomía o hemicolectomía derecha con resección del íleon distal

  • Riesgos nutricionales: Pérdida importante de absorción de sales biliares y vitamina B12, que puede provocar anemia.
  • Recomendaciones:
    • Vitamina B12: Suplementar de por vida mediante vía intramuscular o sublingual.
      • Alimentos ricos en vitamina B12: bivalvos (mejillones, berberechos), sardinas, huevo.
    • Vitaminas liposolubles (A, D, E, K): Pueden absorberse mal debido a la resección intestinal; puede ser necesario suplementarlas según indicación médica.

Colostomía

  • Evitar edulcorantes tipo polioles:
    • Todos los que terminan en “-ol” (sorbitol, manitol, xilitol, isomaltitol, lactitol, maltitol).
    • Se encuentran en alimentos envasados, especialmente productos “sin azúcar” para diabéticos, y de forma natural en algunas frutas.
  • Evitar alimentos productores de gases:
    • Bebidas carbonatadas, refrescos con cafeína, frutas frescas que provoquen meteorismo (peras, ciruelas), legumbres, huevos, cereales integrales.
  • Alimentos que favorecen o disminuyen la producción de gases y olor intestinal:

Disminuye gases

Favorece gases

Disminuye olor

Favorece olor

Comino

Refrescos, cerveza, vino espumoso, café, refrescos con cafeína

Perejil, lechuga, espinaca, arándano negro y rojo

Coles, espárragos, setas/champiñones, cebolla, ajo, cebollín, huevo, productos cárnicos (especialmente ahumados), grasa animal (mantequilla, paté, embutidos)

Té de anís

Pera, legumbres, coles, pimientos, cebolla, ajo, espárragos, remolacha, setas/champiñones

Arándano negro y rojo

Pescado, especialmente ahumado o frito, queso

  • Evitar algunas frutas y verduras: picotas, melocotón, ciruela, coliflor, maíz dulce, guisantes, champiñones.

Otras recomendaciones nutricionales generales para ostomías digestivas

Se recomienda realizar de seis a siete ingestas al día, manteniendo un ambiente tranquilo y sin prisas durante las comidas. Es importante masticar los alimentos correctamente y no saltarse ninguna ingesta. Los platos deben evitar condimentos fuertes como picante, vinagre o mostaza, y los líquidos se deben consumir preferiblemente entre comidas, evitando beber durante ellas. También conviene evitar alimentos a temperaturas extremas, tanto muy calientes como muy fríos, y asegurar una ingesta suficiente de agua, con un mínimo de 1,5 litros diarios. Es fundamental controlar el débito intestinal de manera regular. La dieta debe introducirse de forma progresiva; los nuevos alimentos se incorporan de uno en uno, en pequeñas cantidades, observando siempre la tolerancia individual

Grupo

Fase I

Fase II

Fase III

Fase IV

Lácteos

Leche sin lactosa o bebida de almendras diluida

Yogur natural, queso semiseco en cantidad moderada (tipo manchego, emmental)

Aumentar la ración de queso

Continuar

Carnes

Ternera tierna o picada, pollo (sin piel), conejo, pechuga de pavo, pierna de cordero

Buey, potro, lomo de cerdo, perdiz

Continuar

Continuar

Embutido

Jamón cocido, jamón país sin grasa, pechuga de pavo cocida

Mantener

Lomo embuchado

Fuet y longaniza de buena calidad

Pescados

Pescado blanco (merluza, bacalao fresco, gallo…)

Gambas y langostinos (sin cabeza)

Continuar

Continuar

Huevos

Tortilla de una yema y dos o tres claras con poco aceite, merengue bien cocido, huevo duro, huevo pasado por agua

Continuar

Continuar

Continuar

Cereales

Sémola de arroz, sopa de tapioca, arroz hervido, pasta de sopa pequeña, pasta muy cocida, maicena

Cereales de desayuno sin azúcar ni fibra (tipo corn flakes)

Bizcocho casero

Continuar

Pan

Pan tostado al horno o biscotes, galletas tipo “María”

Pan de molde, pan del día anterior

Continuar

Continuar

Patatas

Patata hervida o puré de patata

Continuar

Continuar

Continuar

Verduras

Zanahoria

Continuar

Verduras tiernas en forma de purés o chafadas: punta de espárragos, corazón de alcachofa, remolacha, calabacín y calabaza sin piel ni semillas

Judía verde muy tierna sin hebras, berenjena (sin piel ni semillas), escalivada

Frutas

Manzana al horno, manzana rallada (ennegrecida), manzana hervida con canela, membrillo, melocotón en almíbar, plátano muy maduro, pera hervida, al horno o en almíbar

Zumos de uva o manzana caseros y colados

Manzana troceada, pera blanquilla natural muy madura

Continuar

Grasas

Aceite de oliva

Continuar

Continuar

Continuar

Bebidas

Agua, caldo vegetal, agua de arroz, infusiones, suero oral hiposódico

Café muy suave, tónica

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Condimento

Sal

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Autor:

Rosa Burgos Peláez

Dra. Rosa Burgos Peláez

Coordinadora de la Unidad de Soporte Nutricional. Hospital Univ. Vall d´Hebron, Barcelona.

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