Pancreatitis crónica

¿Qué es la pancreatitis crónica?

En la pancreatitis crónica, el páncreas permanece inflamado de manera continua. Con el tiempo, esta inflamación persistente provoca que el órgano se vaya endureciendo o cicatrizando, lo que se conoce como fibrosis. Este proceso hace que el páncreas pierda su tejido normal y, en consecuencia, disminuya su capacidad para funcionar adecuadamente. Como resultado, pueden aparecer problemas como diabetes o dificultades para digerir los alimentos.

Aunque se trata de una enfermedad de larga evolución, en ciertos pacientes un tratamiento adecuado puede frenar su avance o incluso mejorar parcialmente lesiones ya existentes.

Causas

Son múltiples las causas que pueden contribuir al desarrollo de pancreatitis crónica.

  • Tóxico- metabólicas. Están producidas por la acción de determinadas sustancias que son tóxicas para el páncreas. Las más frecuentes son el alcohol y el tabaco. También pueden influir alteraciones del metabolismo, como niveles elevados de calcio en sangre (hipercalcemia) o la insuficiencia renal crónica, que genera acumulación de sustancias perjudiciales en el páncreas debido a la mala función de los riñones.
  • Genéticas. En algunos casos existen mutaciones genéticas que aumentan la posibilidad de padecer esta enfermedad. Esto da lugar a una forma de pancreatitis crónica de origen hereditario.
  • Autoinmune. Sucede cuando el sistema inmunológico, por error, “ataca” al páncreas, produciendo una inflamación crónica.
  • Recidivante. En este caso, la pancreatitis crónica aparece después de episodios repetidos de pancreatitis aguda, que es una inflamación súbita del páncreas generalmente asociada al alcohol, piedras en la vesícula o enfermedades autoinmunes. En ocasiones, puede desarrollarse incluso tras un episodio agudo si fue especialmente grave.
  • Obstructivas. Se produce cuando el conducto de secreción del páncreas queda obstruido. Algunas razones de esta obstrucción son la presencia de cálculos, tumores o malformaciones.
  • Idiopática. Se utiliza este término cuando no es posible identificar la cauda que origina la pancreatitis crónica, incluso tras realizar un estudio completo.

Síntomas

La pancreatitis crónica puede manifestarse con diversos síntomas derivados de la degeneración de la glándula pancreática. El principal es el dolor, pero pueden aparecer otros derivados de la pérdida de funciones pancreáticas. Estas funciones son la exocrina (responsable de ayudar en la digestión) y la endocrina (encargada de controlar los niveles de azúcar en sangre).

¿Cómo es el dolor de la pancreatitis crónica?

El dolor suele aparecer tras la ingesta de alimentos. Habitualmente se localiza en la parte central del abdomen irradiándose a la espalda por ambos lados, dolor que se define como “en cinturón”.

¿Qué síntomas produce la alteración de la regulación de la digestión?

El páncreas produce enzimas necesarias para la digestión, fundamentalmente de las grasas y las proteínas. Cuando las grasas no se digieren de forma adecuada, se presenta diarrea con grasa, conocida como esteatorrea. Estas heces son amarillentas, de olor intenso y suelen flotar en el inodoro. La mala digestión de las grasas también puede producir una mala nutrición y pérdida de peso. Estos síntomas están relacionados con la insuficiencia pancreática exocrina.

¿Qué síntomas produce la alteración de la regulación del nivel de azúcar en sangre?

Cuando se reduce la función endocrina del páncreas puede aparecer diabetes, con todos los síntomas y complicaciones que esta enfermedad puede generar tanto a corto como a largo plazo.

Diagnóstico

Detectar la pancreatitis crónica en sus fases tempranas puede resultar complicado, y supone un reto para el especialista. La clave para identificarla es que el médico sospeche que existe un problema en el páncreas a partir de los síntomas que presenta la persona. Las técnicas de imagen son especialmente útiles, porque permiten observar los cambios estructurales del páncreas que se producen como consecuencia del daño continuado.

Pruebas para confirmar la pancreatitis crónica

Se utilizan principalmente dos tipos de estudios: pruebas de imagen y pruebas de función.

  • Las pruebas de imagen ayudan a evaluar el tamaño del páncreas, la presencia de calcificaciones y alteraciones del del conducto pancreático, todos ellos signos característicos de la pancreatitis crónica. Entre las más utilizadas están la endoscopia y la colangiopancreatografía por resonancia magnética con administración de secretina y gaodolinio, que brinda imágenes detallas del sistema pancreático.
  • Por su parte, las pruebas de función están dirigidas a valorar si existe insuficiencia pancreática exocrina.

Tratamiento

El dolor es el síntoma más característico de la pancreatitis crónica. Como primera medida, y siempre que sea posible, deben eliminarse los factores que desencadenan o empeoran la enfermedad. Por ello, es fundamental abandonar el consumo de alcohol y tabaco, ya que ambos están estrechamente relacionados con la relación del daño en el páncreas.

¿Se presenta siempre igual el dolor?

El dolor puede manifestarse de diferentes maneras. Cuando aparece de forma brusca o muy intensa, puede indicar que existe una agudización, es decir, un episodio de pancreatitis aguda sobre una enfermedad crónica ya existente. En estos casos, el paciente debe acudir a un servicio sanitario para ser valorado.

¿Cuáles son las causas del dolor en la pancreatitis crónica?

Las principales causas por las que puede aparecer dolor son:

  • Inflamación aguda del páncreas durante una agudización del cuadro crónico.
  • Daño o irritación de las terminaciones nerviosas dentro y alrededor del páncreas debido a la inflamación mantenida en el tiempo.
  • Aumento de la presión dentro del conducto pancreático (Wirsung) secundaria a dificultad en el drenaje de los fluidos pancreáticos por presencia de cálculos (“piedras”) y/o estenosis (estrechamiento) de dicho conducto.

Opciones de tratamiento

El dolor se maneja de forma secuencial o combinada, según cada caso. Las principales opciones incluyen el tratamiento médico, el endoscópico y el quirúrgico.

Tratamiento médico

Suele ser el primer paso en el manejo del dolor. Se sigue un esquema pautado y protocolizado de fármacos con distintas presentaciones y vías de administración. Inicialmente suelen utilizarse analgésicos no opiáceos, como paracetamol o metamizol, que pueden administrase solos o alternarse. También pueden emplearse antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como ibuprofeno o diclofeno, aunque con precaución debido al riesgo de efectos adversos, entre ellos úlcera gastroduodenal y problemas renales y cardiovasculares.

Si el dolor no mejora, se pasa un segundo nivel, en el que se incorporan opioides de baja potencia, especialmente tramadol, que a menudo se combina con paracetamol. Existen preparados comerciales que incluyen ambos medicamentos en un mismo comprimido, aunque también pueden usase por separado en dosis más altas.

En caso de que el malestar persista, se recurre a un tercer escalón, que implica el uso de opioides potentes como la morfina la buprenorfina o el fentanilo. Estos medicamentos están disponibles en diferentes presentaciones, como comprimidos para vía oral o parches transdérmicos. Si aun así el dolor no se controla, debe considerarse pasar a un tratamiento endoscópico o a una alternativa quirúrgica.

Tratamiento endoscópico.

El tratamiento endoscópico depende del mecanismo predominante que origina el dolor en cada paciente.

  • Dolor causado por aumento de presión en el conducto pancreático (Wirsung), debido a la presencia de cálculos o una estenosis que dificultan la salida de las secreciones: En este caso se realiza una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). Durante este procedimiento se introduce un endoscopio hasta el duodeno, donde desemboca el conducto pancreático, y bajo control radiológico se intenta extraer los cálculos o dilatar la estenosis. Si no es posible retirar el cálculo, o las estrecheces son múltiples, se colocan stents (pequeñas prótesis tubulares) que mantienen abierto el conducto y permiten el drenaje del jugo pancreático, disminuyendo así la presión interna.
  • Dolor relacionado con afectación de las terminaciones nerviosas: En este caso se utiliza la ecoendoscopia. Este procedimiento permite visualizar desde muy cerca las estructuras internas y guiar la inyección de sustancias en puntos específicos. El objetivo es localizar el tronco celíaco, en el que convergen las fibras nerviosas que transmiten el dolor de esta zona, y realizar un bloque con anestésico. Si la respuesta es valorable, en sesiones posteriores puede realizarse una neurolisis. Aunque estas técnicas han sido muy útiles en el cáncer de páncreas, en la pancreatitis crónica sus resultados suelen ser más modestos.
  • Situaciones complejas: En ocasiones, el mecanismo del dolor no es único, por lo que puede requeriste un abordaje endoscópico combinado con varias técnicas de tratamiento. En algunos centros, cuando existen cálculos en el conducto pancreático, se ha utilizado también la litoricia extracorpórea tras colocar una prótesis en el Wirsung para tratar de destruir dichas litiasis, con resultados variables.

Tratamiento quirúrgico.

La cirugía suele indicarse cuando aparece una zona inflamada en el páncreas que provoca molestias importantes o cuando los métodos endoscópicos de drenaje no han dado el resultado esperado. En estos casos, es frecuente recurrir a intervenciones que crean una salida de drenaje más amplia entre el conducto pancreático y el duodeno. Estas técnicas suelen aliviar el dolor en un inicio, aunque su efectividad puede disminuir con los años.

En conclusión, el dolor asociado a esta enfermedad puede controlarse en la mayoría de los pacientes, aunque en algunos casos se requiere combinar distintos tipos de tratamiento. Es aconsejable que el manejo y seguimiento se realicen en centros con experiencia en este tipo de patología, para asegurar una atención adecuada.

Autores:

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Agencia Sanitaria Costa del Sol. Marbella.

Dr. Andrés Sénchez Yagüe

Dr. Andrés Sánchez Yagüe

Hospital Costa del Sol. Marbella.

Dra. Mileidis San Juan

Dra. Mileidis San Juan Acosta

Hospital Gregorio Marañón. Madrid.

Dr. Antonio M. Moreno García

Dr. Antonio Moreno García

Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz.

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