El cáncer de intestino grueso es una enfermedad relativamente frecuente. En nuestro país se diagnostica cada año en aproximadamente 10 personas por cada 100.000 habitantes y su incidencia aumenta a partir de los 55 años. Puede manifestarse de distintas formas, como anemia crónica, sangrado al defecar, dolor abdominal intermitente o, en algunos casos, como una obstrucción completa del intestino grueso (oclusión intestinal). Esta última situación es más habitual en los tumores localizados en el tramo final del colon (sigma), donde las heces son más consistentes.
La obstrucción aparece porque el crecimiento del tumor reduce el diámetro interno del intestino e impide el paso normal de las heces. A este estrechamiento se le denomina estenosis.
El tratamiento del cáncer de colon es fundamentalmente quirúrgico y consiste en extirpar el segmento del intestino donde se localiza el tumor y unir posteriormente los extremos sanos. Cuando el cáncer de colon debuta como una obstrucción intestinal, suele ser necesario realizar dos intervenciones quirúrgicas. La primera tiene como objetivo resolver la obstrucción, mediante la creación de un ano temporal en la pared abdominal. En una segunda operación se extirpa el tumor, se reconectan los segmentos sanos del intestino y se elimina el ano abdominal.
Aunque es poco frecuente, existen casos de cáncer de colon muy avanzado en los que no es posible realizar cirugía. En estas situaciones, hasta hace poco, el tratamiento se limitaba a dietas especiales o a la administración de alimentación por otras vías.
Prótesis
En la actualidad es posible dilatar estrechamientos de estructuras tubulares del organismo mediante dispositivos llamados prótesis. Estas consisten en cilindros metálicos formados por una malla, cuyo diámetro se adapta a la estructura en la que se van a implantar. Existen prótesis para distintas localizaciones, entre ellas el aparato digestivo y los conductos biliares.
Se utilizan principalmente cuando hay obstrucciones producidas por crecimiento tumoral, compresión externa o cicatrices. Las prótesis pueden ser únicamente de malla (no recubiertas) o estar recubiertas por un material plástico. El metal con el que están fabricadas se introduce plegado, pero posee memoria elástica, lo que permite que se expanda hasta alcanzar su diámetro original una vez liberado.
Cuando se introducen mediante un sistema flexible hasta una zona estrecha y se despliegan, producen la dilatación de la estenosis. Estos dispositivos se denominan prótesis metálicas expansibles o stent. Algunas obstrucciones del intestino grueso o del colon pueden resolverse mediante la colocación de este tipo de prótesis.
Cuándo se puede considerar la colocación de una prótesis descompresiva
Existen dos situaciones en las que un tumor que produce una obstrucción puede tratarse mediante la colocación de una prótesis expansible.
La primera se da en pacientes cuyo tumor afecta a otros órganos, lo que impide su extirpación quirúrgica y, por tanto, la posibilidad de curación. En estos casos, la colocación de una prótesis en la zona estrechada puede resolver el problema local de la obstrucción.
La segunda situación sucede cuando se utiliza la prótesis para evitar la primera de las dos intervenciones quirúrgicas mencionadas anteriormente, permitiendo tratar el tumor con una única cirugía definitiva.
El uso de prótesis metálicas expansibles en estenosis benignas —como las debidas a isquemia, enfermedad inflamatoria o lesiones quirúrgicas— se encuentra actualmente en fase de investigación clínica.
En qué situaciones no se puede colocar una prótesis descompresiva cólica
La colocación de una prótesis descompresiva está contraindicada en pacientes con obstrucciones múltiples o en aquellos cuyo estado general no permite realizar una exploración endoscópica con sedación consciente. También está contraindicada en tumores rectales muy bajos, en los que el extremo inferior de la prótesis entraría en contacto con el final de la ampolla rectal.
Preparación para la colocación
Para poder acceder correctamente a la parte distal de la estenosis y colocar la guía, es necesario disponer de una adecuada visualización del colon. Por este motivo, los pacientes deben realizar una preparación previa mediante enemas de limpieza.
Colocación
La colocación de la prótesis suele realizarse bajo doble control, endoscópico y radiológico, aunque en algunos casos puede llevarse a cabo utilizando únicamente uno de ellos. La tasa de éxito en la colocación supera el 90% de los casos en los que está indicada.
Cuidados en los pacientes portadores de una prótesis en colon
En las prótesis que se colocan con el objetivo de descomprimir el colon y permitir una correcta preparación para una cirugía definitiva en un solo tiempo, la dieta no tiene una relevancia especial.
En cambio, cuando la prótesis se utiliza como tratamiento definitivo en pacientes sin posibilidad de cirugía, es fundamental evitar el estreñimiento. Para ello se recomienda la administración de fibra no soluble. También deben evitarse los alimentos astringentes, como el membrillo o el chocolate, y tener en cuenta el riesgo de utilizar medicamentos que favorezcan el estreñimiento.
Cuándo se debe revisar
El control de la prótesis puede realizarse mediante radiografía o endoscopia. En las prótesis utilizadas como “puente” hacia una cirugía programada en pocos días, la revisión solo está indicada si la obstrucción no se resuelve.
En las prótesis colocadas como tratamiento definitivo, la revisión se recomienda cuando aparecen alteraciones en el ritmo intestinal. La endoscopia permite valorar si existe crecimiento tumoral a través de la malla de la prótesis. En caso de que esto ocurra, debe considerarse la colocación de una nueva prótesis dentro de la anterior.
Complicaciones y su tratamiento
Las complicaciones más frecuentes asociadas a las prótesis descompresivas son la migración, la perforación y la obstrucción.
Migración: ocurre cuando la estenosis no es lo suficientemente marcada como para mantener la prótesis fijada contra la pared intestinal. En muchos casos la prótesis se expulsa de forma espontánea, aunque en otras ocasiones puede quedar retenida en el colon o en el recto.
Perforación: puede relacionarse con una colocación inadecuada de la guía o con la presión ejercida por la malla metálica, que puede provocar la rotura del tumor. Ambas situaciones son poco frecuentes. En algunos casos, las perforaciones presentan pocos síntomas porque el propio organismo logra contenerlas (perforaciones encubiertas). En otras ocasiones, la perforación se produce de forma aguda, con dolor intenso y contracción de la musculatura abdominal, lo que requiere ingreso hospitalario y cirugía urgente.
Obstrucción: la obstrucción precoz suele estar relacionada con una mala posición de la prótesis o con la acumulación de heces excesivamente duras, especialmente si no se ha administrado fibra no soluble para regular el tránsito intestinal. La obstrucción tardía puede deberse al crecimiento tumoral en pacientes con supervivencias prolongadas.
La mortalidad asociada a este procedimiento es baja. La tasa de complicaciones es variable y relativamente elevada, situándose entre el 15 y el 45%.

