La fibromialgia es una enfermedad relativamente frecuente cuya prevalencia global se estima en torno al 2%, aunque esta cifra varía ampliamente entre países (desde el 0,2% hasta el 6,6%) en función de los criterios utilizados para su diagnóstico. Tradicionalmente se ha considerado una patología predominantemente femenina, con una frecuencia hasta diez veces mayor en mujeres que en hombres; sin embargo, estudios más recientes sugieren que su distribución entre ambos sexos podría ser más similar de lo que se pensaba. Se calcula que aproximadamente el 15% de los pacientes atendidos en consultas de reumatología presentan fibromialgia.
La manifestación clínica principal de la fibromialgia es el dolor crónico generalizado. Este dolor suele acompañarse de otros síntomas como cansancio persistente, cefaleas, alteraciones del sueño, dificultades cognitivas (memoria y concentración) y diversos trastornos digestivos, entre los que destaca el Síndrome de Intestino Irritable (SII).
Se estima que entre el 28% y el 59% de las personas con fibromialgia presentan también SII, mientras que entre el 32% y el 77% de los pacientes con SII asocian fibromialgia. Esta elevada coexistencia sugiere una relación estrecha entre ambas entidades.
Un estudio nacional de casos y controles realizado en Turquía, que incluyó a más de 3.800 participantes, mostró que la fibromialgia estaba presente en el 30% de los pacientes con SII, frente a solo el 3% del grupo control. Al analizar los distintos subtipos de SII, la prevalencia de fibromialgia fue del 31,7% en el SII con predominio de estreñimiento, del 29,1% en el SII con predominio de diarrea y del 26,7% en el SII mixto, sin diferencias significativas entre ellos.
Riesgo de SII en pacientes con fibromialgia
Una revisión sistemática que analizó 14 estudios e incluyó a más de 1.300 pacientes con fibromialgia mostró que la prevalencia global de SII en este grupo fue del 54%, frente al 9,5% en personas sanas. Los subtipos de SII más frecuentes en pacientes con fibromialgia fueron el estreñimiento y el tipo mixto, con cifras claramente superiores a las observadas en los grupos control.
De forma global, se estima que la incidencia acumulada de SII en personas con fibromialgia es de aproximadamente 7,5 casos por cada 1.000 personas-año, frente a 4,4 casos por cada 1.000 personas-año en individuos sin fibromialgia.
Interrelación entre SII y fibromialgia
Diversas investigaciones han intentado identificar los mecanismos que podrían explicar la relación entre el SII y la fibromialgia. Uno de los aspectos más estudiados ha sido la posible alteración de la microbiota intestinal en pacientes con fibromialgia. No obstante,
los resultados disponibles son heterogéneos, en gran parte debido a diferencias metodológicas y a la falta de uniformidad entre los estudios.
De forma similar, los trabajos que han evaluado marcadores indirectos del metabolismo de la microbiota, como los ácidos grasos de cadena corta (butirato), el lactato urinario o el succinato, han ofrecido conclusiones poco consistentes. Asimismo, la evidencia sobre el papel del helicobacter pylori en la sintomatología de la fibromialgia es limitada y no concluyente.
La posible relación entre la permeabilidad intestinal alterada, el sobrecrecimiento bacteriano y los síntomas de la fibromialgia continúa siendo un campo en estudio. A pesar de estas limitaciones, existen indicios que apuntan a una relación entre la composición y la actividad metabólica de la microbiota intestinal y la fibromialgia, aunque se trata de un área todavía poco explorada.
Diagnóstico de sospecha y diagnóstico diferencial
El enfoque diagnóstico del SII en pacientes con fibromialgia no difiere del utilizado en personas sin fibromialgia. Se basa en los criterios clínicos establecidos y en la exclusión de otras patologías mediante la valoración adecuada de los síntomas y la presencia o ausencia de signos de alarma.
Tratamiento del SII en los pacientes con fibromialgia
El tratamiento del SII en personas con fibromialgia sigue los mismos principios generales que en los pacientes con SII sin esta enfermedad, adaptándose al subtipo predominante (estreñimiento, diarrea o mixto).
Un aspecto de especial interés es el posible papel de la dieta como estrategia complementaria en el manejo de la fibromialgia. Se ha descrito que determinadas intervenciones dietéticas, como el consumo de aceite de oliva, dietas hipocalóricas, vegetarianas, bajas en FODMAPs, sin gluten, sin glutamato monosódico ni aspartamo, así como la dieta mediterránea, podrían contribuir a mejorar síntomas como el dolor crónico, la fatiga, los trastornos del sueño, la ansiedad, la depresión, los problemas cognitivos y las molestias digestivas.
No obstante, estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que muchos de los estudios disponibles presentan limitaciones importantes, como tamaños muestrales reducidos, metodologías heterogéneas y falta de seguimiento a largo plazo. Por ello, aunque la dieta se perfila como una herramienta prometedora, son necesarios estudios mejor diseñados para establecer recomendaciones firmes.
El uso de suplementos nutricionales en fibromialgia sigue siendo controvertido. Algunos ensayos con vitamina D, magnesio, hierro y probióticos han mostrado resultados alentadores, aunque la evidencia es todavía limitada y, en ocasiones, contradictoria. La mayoría de los estudios se han centrado en síntomas como la fatiga, el dolor, los trastornos cognitivos o la calidad de vida, y no específicamente en los síntomas digestivos del SII.
Dada la estrecha relación entre el sistema nervioso central, el intestino y la microbiota, es razonable extrapolar parte de la evidencia disponible sobre el uso de probióticos en el SII a pacientes con fibromialgia que presentan síntomas digestivos.
Conclusiones
- Entre el 28% y el 59% de los pacientes con fibromialgia presentan SII, y entre el 32% y el 77% de las personas con SII asocian fibromialgia.
- Ambas entidades comparten mecanismos fisiopatológicos comunes relacionados con el eje cerebro–intestino–microbiota.
- Existe un ligero predominio de los subtipos SII con estreñimiento y SII mixto en pacientes con fibromialgia.
- Los estudios sobre el impacto de la dieta en la fibromialgia muestran resultados variables y aún no concluyentes.
- El papel de los probióticos requiere investigaciones más sólidas y específicas.
- El tratamiento digestivo del SII en pacientes con fibromialgia es similar al aplicado en pacientes con SII sin fibromialgia.
- El pronóstico del SII asociado a fibromialgia es favorable y comparable al del SII sin esta asociación.