Cáncer de colon

Cáncer de colon

El cáncer colorrectal es un tipo de tumor que se desarrolla en el colon o en el recto, es decir, en la parte final del intestino grueso. Es actualmente la neoplasia maligna más frecuente en España y se estima que en 2025 será el cáncer con mayor número de nuevos diagnósticos, con alrededor de 44.573 casos (27.224 en hombres y 17.349 en mujeres).

Si analizamos los datos por sexos, en los hombres solamente el cáncer de próstata presenta una incidencia mayor, mientras que en las mujeres queda por detrás del cáncer de mama.

Además, representa una causa muy relevante de mortalidad. En 2023, fue el segundo tumor con más fallecimientos en hombres —solo superado por el cáncer de pulmón— con 8.917 muertes registradas. En mujeres, ocupó el tercer lugar como causa de muerte por cáncer, con 6.197 fallecimientos, después del cáncer de mama y de pulmón.

A pesar de estas cifras, hay un dato muy positivo: cuando se detecta en fases iniciales, el cáncer colorrectal puede curarse en hasta el 90% de los casos. Por este motivo, la prevención y el diagnóstico precoz son herramientas esenciales para reducir tanto su aparición como su impacto en la salud.

¿Cuáles son los factores de riesgo para el cáncer de colon?

También influye la edad, ya que la probabilidad se incrementa de forma notable a partir de los 50 años. Asimismo, haber tenido previamente otros tumores o padecer enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, eleva el riesgo. Algunas patologías hereditarias que provocan la aparición de numerosos pólipos en el colon también pueden predisponer al cáncer colorrectal.

¿Se puede prevenir el cáncer de colon?

Sí, una parte importante del riesgo puede reducirse adoptando hábitos de vida saludables. Mantener una alimentación baja en grasas, limitar el consumo de carnes rojas, muy tostadas o expuestas directamente al fuego, y evitar las carnes procesadas contribuye a disminuir la probabilidad de aparición de este cáncer.

Por el contrario, seguir una dieta rica en fibra, fruta, legumbres y verduras, junto con la práctica regular de ejercicio físico y el control del peso, es beneficioso. También es fundamental no fumar y consumir alcohol solo de forma moderada.

¿Cómo puedo sospechar que padezco de cáncer de colon?

Algunos signos pueden alertar de la presencia de este cáncer: presencia de sangre en las heces, cambios en el ritmo intestinal o en la forma de las deposiciones, aparición de una masa abdominal, sensación de cansancio intenso, anemia, pérdida de peso sin motivo, disminución del apetito y molestias o dolor en el abdomen.

No obstante, es importante recordar que el cáncer colorrectal puede avanzar sin producir síntomas, y cuando estos aparecen a veces la enfermedad ya está en una fase avanzada. Por eso el cribado y el diagnóstico precoz son esenciales.

Consulta más información en el siguiente enlace: Prevención de cáncer de colon

Conclusiones

  • El cáncer colorrectal es uno de los tumores más comunes y su incidencia continúa creciendo en muchos países industrializados. Aun así, cuando se detecta en sus primeras fases, las posibilidades de curación son muy elevadas, lo que convierte al diagnóstico precoz en un elemento clave.
  • Adoptar una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable puede ayudar significativamente a disminuir el riesgo de cáncer colorrectal. Se recomienda limitar las grasas y las carnes rojas o procesadas, incrementar la ingesta de frutas, verduras, legumbres y fibra, así como asegurar un aporte adecuado de micronutrientes como calcio y vitamina D. Además, evitar el tabaco, realizar actividad física de forma habitual y moderar el consumo de alcohol son medidas esenciales de prevención.
  • Para las personas sin antecedentes familiares, se aconseja iniciar el cribado del cáncer colorrectal a partir de los 50 años. Habitualmente se comienza con un test de sangre oculta en heces y, en caso de resultar positivo, se realiza una colonoscopia para completar el estudio.
  • Cuando existe historia familiar de cáncer colorrectal o pólipos, las recomendaciones de cribado cambian. La estrategia depende de cuántos familiares están afectados, del parentesco directo y de la edad a la que se diagnosticó el cáncer, factores que ayudan a determinar cuándo debe iniciarse la vigilancia y cada cuánto tiempo repetirla.

Recomendaciones higiénico-dietéticas

  •  La actividad física habitual ayuda a reducir el riesgo de cáncer colorrectal (CCR) tanto en hombres como en mujeres, por lo que es recomendable mantener una rutina de ejercicio de manera regular.
  • Existe una relación directa entre el índice de masa corporal (IMC), principal medida de obesidad, y el riesgo de CCR, siendo esta asociación especialmente marcada en los hombres. Además, la obesidad abdominal (medida por el perímetro de la cintura) también se vincula a un mayor riesgo en ambos sexos. Por ello, es importante evitar el sobrepeso y la obesidad.
  • Seguir una alimentación rica en fibra, frutas y verduras podría contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar CCR.
  • No se ha comprobado que una dieta baja en grasas reduzca el riesgo de cáncer colorrectal.
  • El consumo de carne roja y procesada puede elevar el riesgo de CCR, sobre todo cuando se cocinan muy hechas o en contacto directo con el fuego. Se aconseja moderar su ingesta.
  • Los productos lácteos parecen ejercer un efecto protector frente al CCR, especialmente en tumores localizados en el sigma y el recto, por lo que su consumo regular puede ser beneficioso.
  • Una alimentación con buen aporte de folato, calcio y vitamina D se relaciona con una reducción del riesgo de CCR. Estas necesidades suelen cubrirse con una dieta equilibrada; no se ha demostrado ventaja adicional al tomarlos en forma de suplementos.
  • Aunque los antioxidantes (betacarotenos, vitamina E, selenio, vitamina C) se mencionan a menudo como protectores frente a diversas enfermedades, en el caso del CCR no se ha demostrado un beneficio claro, por lo que no se recomiendan suplementos antioxidantes como prevención.
  • El consumo de alcohol se asocia al desarrollo de CCR, especialmente cuando supera los 45 g al día. También el tabaco aumenta el riesgo de adenomas colorrectales y de CCR, sobre todo en el recto, siendo mayor el riesgo en fumadores activos que en exfumadores. Por todo ello, es recomendable evitar tanto el alcohol como el tabaco.

Cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis

El cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis (CCRHNP) engloba dos entidades: el Síndrome de Lynch y un segundo grupo denominado cáncer colorrectal familiar tipo X. Ambos se caracterizan por un mayor riesgo de cáncer de colon y recto dentro de ciertas familias, aunque cada uno presenta mecanismos genéticos distintos.

Síndrome de Lynch

¿Es común?

El Síndrome de Lynch es la causa más habitual de cáncer colorrectal hereditario. Se estima que entre un 2,5% y un 3% de los tumores de colon y recto se deben a esta alteración genética en nuestra población.

¿Cuál es el patrón de herencia?

Este síndrome se transmite de forma autosómica dominante, lo que significa que tanto hombres como mujeres pueden heredar la mutación y transmitirla a su descendencia sin saltos de generación.

Aunque la penetrancia es elevada, alrededor del 80% de quienes portan la mutación pueden llegar a desarrollar cáncer, no todos los portadores manifestarán la enfermedad. Sin embargo, sí podrán transmitir la alteración genética a sus hijos.

Las mutaciones responsables afectan a genes implicados en la reparación del ADN. Más del 90% de las familias con este síndrome presentan alteraciones en los genes MLH1 (aproximadamente 60%) y MSH2 (alrededor del 38%), y en un menor porcentaje en MSH6 o PMS2.

¿Qué otras particularidades tiene?

Además de aumentar el riesgo de cáncer de colon y recto, este síndrome también predispone al desarrollo de otros tumores como los de endometrio, ovario, estómago, intestino delgado, vías urinarias, páncreas, riñón, vías biliares o incluso algunos tumores cutáneos o cerebrales.


Las neoplasias más frecuentes fuera del colon son, en este caso, las de endometrio, estómago y ovario. Por ello, las personas afectadas necesitan controles específicos que permitan detectar de manera precoz estas enfermedades.

Características

El cáncer colorrectal asociado al Síndrome de Lynch suele aparecer a edades más tempranas que el cáncer colorrectal esporádico, habitualmente antes de los 50 años, y tiende a localizarse en el colon derecho (ciego y colon ascendente).
Es común la presencia de tumores múltiples, ya sea simultáneos (sincrónicos) o desarrollados posteriormente (metacrónicos), tanto en el colon como en otros órganos asociados al síndrome.

Desde el punto de vista histológico, estos tumores presentan peculiaridades específicas y, además, la transformación de pólipos en cáncer parece producirse a mayor velocidad en comparación con la población general.


A pesar de ello, el pronóstico del cáncer colorrectal en pacientes con Síndrome de Lynch suele ser más favorable que en los casos no hereditarios.

¿Cómo se sospecha?

La sospecha se basa en la historia clínica personal y familiar. Inicialmente se empleaban los criterios de Ámsterdam I y II, aunque actualmente se utilizan los criterios de Bethesda, que permiten identificar a un mayor número de pacientes.

Estos criterios consideran situaciones como:

  • Diagnóstico de cáncer colorrectal antes de los 50 años.
  • Presencia de tumores sincrónicos o metacrónicos relacionados con el síndrome (colon, endometrio, estómago, ovario…) a cualquier edad.
  • Tumores con características histológicas sugestivas diagnosticados antes de los 60 años.
  • Pacientes con cáncer colorrectal y un familiar de primer grado con un tumor asociado al síndrome, o pacientes con dos familiares de primer o segundo grado con tumores relacionados, sin importar la edad.

Si se cumple alguno de estos criterios, se recomiendan estudios específicos en el propio tumor para confirmar la sospecha.

¿Cómo se diagnostica precozmente?

El diagnóstico definitivo se obtiene mediante el análisis genético en busca de mutaciones en los genes reparadores del ADN. Identificar la alteración permite diagnosticar la enfermedad incluso antes de que aparezcan síntomas en familiares con riesgo, quienes deben ser asesorados en unidades especializadas de consejo genético.

¿Por qué se realiza la colonoscopia?

La colonoscopia es fundamental porque permite identificar pólipos y extirparlos antes de que evolucionen a cáncer, además de detectar tumores en fases iniciales.

Dado que muchas lesiones en estos pacientes aparecen en el colon derecho y pueden ser planas, es imprescindible realizar una preparación del colon de alta calidad para asegurar una exploración eficaz.

¿Cuándo se indica la colonoscopia?

En personas con riesgo de Síndrome de Lynch, se recomienda realizar una colonoscopia cada 1-2 años a partir de los 20-25 años, o 10 años antes de la edad de diagnóstico del del familiar afecto más joven.

¿A parte de la colonoscopia se indican otros estudios?

En mujeres pertenecientes a familias con Síndrome de Lynch, se aconseja realizar controles ginecológicos específicos debido al elevado riesgo de cáncer de endometrio y ovario. Estos suelen incluir ecografía transvaginal y/o biopsia endometrial anual a partir de los 30-35 años

Si en la familia existen casos de cáncer gástrico, se recomienda una gastroscopia cada 1-2 años desde los 30-35 años.

En familias con neoplasias urinarias asociadas al síndrome, se aconseja realizar ecografía renal y citología urinaria con la misma periodicidad (cada 1-2 años).

 ¿Qué seguimiento se hace tras una operación?

Las personas diagnosticadas con Síndrome de Lynch y ya intervenidas quirúrgicamente requieren un seguimiento continuo, dada la posibilidad de desarrollar nuevos tumores tanto en el colon o recto remanente como en otros órganos relacionados con el síndrome.

Cáncer Colorrectal Familiar Tipo X

 ¿Qué es?

El cáncer colorrectal familiar tipo X es aquel CCR que se diagnostica en pacientes que cumplen los criterios de Ámsterdam II: tres familiares con tumores asociados (CCR, endometrio, ovario, estómago…), afectación en al menos dos generaciones y un caso diagnosticado antes de los 50 años, pero en los que no se detecta ninguna mutación en los genes reparadores del ADN.

¿Existe el mismo riesgo de presentar manifestaciones extracolonicas?

No. En esta variante el riesgo de cáncer de colon es menor que en el Síndrome de Lynch y no se ha observado un aumento de neoplasias en otros órganos como endometrio, estómago u ovario.

¿Cuándo se indica una colonoscopia?

En aquellos miembros pertenecientes a familias con cáncer colorrectal familiar tipo X, se recomienda realizar una colonoscopia cada 3 años a partir de los 35 años o 10 años antes del diagnóstico del familiar afectado más joven.

¿Hay que hacer otros estudios?

En este grupo no se aconseja realizar cribado de tumores extracolónicos, a diferencia de lo que ocurre en el Síndrome de Lynch.

Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y Cáncer de Colon (CCR)

¿Todos los pacientes con EII tienen un riesgo aumentado de CCR?

No. El aumento de riesgo de cáncer colorrectal se observa únicamente en las personas con colitis ulcerosa o con enfermedad de Crohn que afecta al colon. Los pacientes cuya enfermedad no implica esta parte del intestino no presentan este incremento de riesgo.

¿Qué factores de riesgo influyen en la aparición de CCR en estos pacientes?

El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal es mayor cuanto más extensa es la afectación del colon y cuantos más años han pasado desde el inicio de la enfermedad.

También aumenta en quienes tienen colangitis esclerosante primaria, antecedentes familiares de cáncer colorrectal o un historial personal de pseudopólipos inflamatorios.

¿Qué es la displasia en la EII?

En los pacientes con EII, el cáncer colorrectal suele ir precedido por la aparición de displasia. La displasia es una alteración en las células del colon que aparece como consecuencia de la inflamación crónica y los fallos en la regeneración del tejido. Estas zonas anómalas se comportan de manera parecida a los pólipos y representan una etapa previa en la progresión hacia el cáncer.

¿Cómo se detecta la displasia en los pacientes con EII?

La colonoscopia es la herramienta ideal para identificar la displasia. Permite observar la mucosa del colon en detalle y obtener biopsias cuando se ve alguna zona sospechosa.

¿Una colonoscopia normal es suficiente?

La displasia puede ser muy difícil de identificar, por lo que se recomienda realizar la exploración con cromoendoscopia, una técnica en la que se aplica un colorante (habitualmente índigo carmín) para resaltar áreas que podrían estar alteradas y tomar biopsias dirigidas.


En los centros que no disponen de experiencia en esta técnica, la alternativa es realizar biopsias aleatorias durante la colonoscopia convencional.

¿Cuándo debe iniciarse el cribado?

En los pacientes con pancolitis (cuando la inflamación afecta a todo el colon), se aconseja iniciar las colonoscopias de vigilancia entre 8 y 10 años después del diagnóstico.

En los casos de colitis izquierda, el cribado debe comenzar a los 15 años del diagnóstico.

Si un paciente con EII es diagnosticado de colangitis esclerosante primaria, o viceversa, la vigilancia debe comenzar de inmediato.

¿Existe alguna forma de prevenir la aparición de cáncer colorrectal en la EII?

En las personas con colangitis esclerosante primaria, el ácido ursodesoxicólico ha demostrado reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

Además, algunos estudios sugieren que medicamentos como los aminosalicilatos o el ácido fólico podrían contribuir a disminuir la probabilidad de desarrollar CCR. 

Pólipos de colon

Los pólipos de colon son pequeñas formaciones que aparecen sobresaliendo de la superficie interna del intestino grueso. Pueden tener distintos tamaños (habitualmente de pocos milímetros) y distintas formas: algunos son planos, otros sobresalen ligeramente y otros presentan un tallo que los une a la mucosa, adoptando una apariencia similar a pequeños “champiñones”; estos últimos se conocen como pólipos pediculados.

En ciertos casos, pueden formarse numerosos pólipos a lo largo del colon, llegando incluso a contarse por cientos. Cuando esto ocurre, se considera dentro de un grupo de trastornos denominado poliposis.

¿Qué importancia tienen?

Los pólipos son relevantes porque algunos de ellos pueden contener células con cambios precancerosos. Este tipo específico se conoce como pólipo adenomatoso.

Con el paso del tiempo, estos pólipos pueden evolucionar y transformarse en un cáncer de colon. Por eso es tan importante extirparlos cuando aún son pequeños: eliminar un pólipo de pocos milímetros puede impedir que termine convirtiéndose en un tumor. En la mayoría de los casos, por tanto, se consideran lesiones con potencial para desarrollar cáncer si no se tratan.

Síntomas

La gran mayoría de los pólipos no causan ningún síntoma debido a su reducido tamaño. Cuando crecen, su superficie puede irritarse o erosionarse, dando lugar a pequeñas pérdidas de sangre, que pueden reflejarse como sangrado en las heces o causar anemia por pérdidas mínimas que solo se detectan mediante un análisis de heces. Solo en casos excepcionales, cuando alcanzan un gran tamaño, pueden llegar a provocar obstrucciones del intestino grueso.

Diagnóstico

El método más eficaz para identificar pólipos en la actualidad es la colonoscopia. Esta técnica permite ver directamente el interior del colon, localizar pólipos muy pequeños o planos y, en la mayoría de los casos, eliminarlos durante la misma exploración.

Para que la colonoscopia sea precisa, es fundamental realizar adecuadamente la dieta previa y la limpieza del colon, ya que una preparación deficiente puede impedir ver bien las lesiones.

Existen también otras técnicas diagnósticas, como el enema opaco (una radiografía del abdomen utilizando contraste introducido por vía rectal) o la colonoscopia virtual, que consiste en un estudio mediante tomografía computarizada (escáner) con reconstrucción digital del colon. Aunque estas pruebas pueden detectar pólipos, los más pequeños o planos pueden pasar desapercibidos, y si se encuentra alguno, será necesaria una colonoscopia para retirarlo

Tratamiento

La mayoría de los pólipos pueden eliminarse durante la colonoscopia mediante herramientas específicas, como pinzas o asas muy finas. Este procedimiento se denomina polipectomía endoscópica.

Cuando se trata de pólipos más grandes o con características especiales, pueden emplearse técnicas avanzadas como la resección mucosa o la disección submucosa, que permiten retirarlos sin recurrir a cirugía.

En los casos en los que el tamaño o la localización del pólipo no permiten la extracción por endoscopia, es necesario realizar una intervención quirúrgica para retirar el segmento del colon donde se encuentra.

Todos los pólipos extirpados deben enviarse al análisis microscópico para conocer su naturaleza, comprobar si presentan algún tipo de anomalía y determinar la extensión de la misma.

Síndromes de poliposis colorrectal

Son un conjunto de trastornos caracterizados por la aparición de numerosos pólipos en el colon, los cuales presentan un riesgo aumentado de evolucionar hacia un cáncer colorrectal.

¿Qué entidades se incluyen entre los Síndromes de Poliposis Colorrectal?

El más conocido es la poliposis adenomatosa familiar. También forman parte de este grupo la poliposis adenomatosa familiar atenuada (relacionada con el gen MYH), el síndrome de Peutz-Jeghers, la poliposis juvenil y el síndrome de poliposis hiperplásica.

¿Qué es la Poliposis Adenomatosa Familiar?

Es una enfermedad hereditaria de transmisión autosómica dominante causada por mutaciones en el gen APC. Se caracteriza por la formación de más de 100 pólipos adenomatosos distribuidos a lo largo del colon, con un riesgo muy elevado de transformación maligna. Si no se realiza tratamiento quirúrgico que implique la extirpación del colon, prácticamente todos los pacientes acabarán desarrollando un cáncer antes de los 50 años, habitualmente en torno a la tercera década de vida.

Los familiares de primer grado deben someterse a un estudio genético para comprobar si son portadores de mutaciones en el gen APC. Tanto los portadores como aquellos en los que no se ha logrado confirmar o descartar la mutación requieren un programa de cribado endoscópico precoz para detectar la enfermedad antes de que aparezca un cáncer. Se recomienda realizar colonoscopia anual desde los 10-12 años hasta los 40 años, y posteriormente cada 5 años hasta los 50-60 años.

Además, estos pacientes tienen riesgo de desarrollar adenomas en duodeno y en la papila de Vater, por lo que deben someterse también a una endoscopia digestiva alta con visión lateral para evaluar esta zona.

¿Qué es la Poliposis Adenomatosa Familiar Atenuada (asociada al gen MYH)?

Corresponde a una enfermedad hereditaria de tipo autosómico recesivo causada por mutaciones en el gen MYH. Se caracteriza por la presencia de más de 10 pólipos adenomatosos en el colon, igualmente con un riesgo elevado de malignización.

Los familiares de primer grado deben realizar un estudio genético en busca de mutaciones en el gen MYH. El cribado recomendado consiste en colonoscopias anuales desde los 20–25 años hasta los 40 años, y después cada 5 años hasta los 50–60 años.
Al igual que en la forma clásica, existe riesgo de adenomas duodenales y en la papila de Vater, por lo que se aconseja una endoscopia digestiva alta con visión lateral.

¿Qué es el Síndrome de Peutz-Jeghers?

Es una enfermedad hereditaria autosómica dominante debida a mutaciones en el gen STK11. Se caracteriza por múltiples pólipos hamartomatosos distribuidos por el intestino delgado y el colon. Aunque su riesgo de malignización es bajo, no es inexistente.


Además, estos pacientes presentan un riesgo aumentado de cáncer de páncreas, pulmón, mama, ovario y testículo.

¿Qué es el Síndrome de Poliposis Juvenil?

Puede aparecer como enfermedad hereditaria autosómica dominante vinculada a mutaciones en los genes BMPR1A y SMAD4, aunque también puede surgir de manera esporádica. Se distingue por la presencia de pólipos hamartomatosos a nivel intestinal, con un riesgo bajo pero real de transformación maligna.


Estos pacientes también tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer gástrico y de intestino delgado.

¿Qué es el Síndrome de Poliposis Hiperplásica?

Se define por la aparición de numerosos pólipos hiperplásicos con potencial maligno. Aunque los pólipos hiperplásicos comunes, especialmente en sigma y recto, suelen tener un riesgo muy bajo de malignización, en este síndrome el riesgo aumenta.

Se diagnostica cuando se cumple alguno de los siguientes criterios:

  • Cinco o más pólipos hiperplásicos en colon proximal, con al menos dos mayores de 10 mm.

  • Cualquier número de pólipos hiperplásicos en colon proximal en presencia de un familiar de primer grado con poliposis hiperplásica.

  • Más de 30 pólipos hiperplásicos de cualquier tamaño a lo largo del colon.


En estos casos, el cribado mediante colonoscopia debe iniciarse a los 40 años o 10 años antes de la edad de diagnóstico del familiar afectado más joven.

Contenido actualizado en 2026 por:

Dra. Mileidis San Juan

Dra. Mileidis San Juan Acosta

Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, Santa Cruz de Tenerife.

Dra. Pilar Esteban

Dra. Pilar Esteban Delgado

Hospital Gral. Univ. Morales Meseguer, Murcia.

Contenido original por:

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Agencia Sanitaria Costa del Sol, Marbella, Málaga.

Dr. Andrés Sénchez Yagüe

Dr. Andrés Sánchez Yagüe

Hospital Costa del Sol, Marbella.

Dr. Robin Rivera Irigoin

Dr. Robin Rivera Irigoin

Hospital Costa del Sol. Marbella.

Dr. Antonio M. Moreno García

Dr. Antonio M. Moreno García

Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.

Contenido relacionado