Cribado de cáncer colorrectal

Signos de alerta que podrían sugerir el cáncer de colon

La presencia de sangre en las heces, cambios en la frecuencia o en las características de las deposiciones, sensación de masa abdominal, cansancio, anemia, pérdida de peso o de apetito sin causa aparente, así como dolor o molestias abdominales, son síntomas que pueden hacer sospechar un cáncer colorrectal. Aun así, este tipo de cáncer no siempre provoca síntomas y, cuando los da, en ocasiones ya se encuentra en una fase avanzada.

¿Cómo detectar el cáncer antes de que aparezcan síntomas?

Lo fundamental es prevenir su aparición y, en caso de desarrollarse, lograr diagnosticarlo en etapas iniciales o identificar lesiones que con el tiempo puedan evolucionar a cáncer. La mayoría de los cánceres colorrectales se originan en un pólipo. Los pólipos del colon y del recto son tumores benignos, protusiones o “bultos” que crecen sobre la mucosa intestinal. Existen distintos tipos: neoplásicos (adenomatosos) y no neoplásicos (hiperplásicos, hamartomatosos, inflamatorios, etc.).

En algunos casos (5%), los pólipos adenomatosos pueden transformarse en cáncer colorrectal. Si se extirpan antes de que se haya desarrollado el cáncer, es posible prevenir su aparición posterior hasta en un 90% de los casos. Además, un pólipo adenomatoso suele tardar aproximadamente 2-3 años en superar 1 cm y unos 7-10 años en convertirse en un cáncer invasivo, por lo que su crecimiento suele ser lento.

El cribado del cáncer colorrectal se basa en la detección precoz, incluso antes de que se desarrolle el cáncer, mediante la búsqueda de estos pólipos.

Pruebas disponibles para el cribado o screening

En la actualidad hay varias pruebas de cribado para identificar lesiones premalignas o un cáncer colorrectal todavía no manifestado:

Test para la detección de sangre oculta en heces (test fecal inmunoquímico SOH): consiste en recoger una muestra de heces para analizar si hay rastros de sangre. Se realiza con un kit que incluye instrucciones para tomar la muestra en casa y enviarla al laboratorio. Un resultado negativo indica que es muy poco probable tener cáncer de colon, aunque no es una prueba exacta al 100%. Por ello, se aconseja repetirla cada 2 años y consultar al médico si aparecen molestias.

Si el resultado es positivo, significa que se han encontrado rastros de sangre. Esto puede deberse a distintas causas, como un pólipo grande que haya sangrado, hemorroides u otras lesiones colónicas. No implica necesariamente cáncer, pero suele indicar la necesidad de explorar el interior del colon para identificar el origen del sangrado, normalmente mediante colonoscopia. Es un test sencillo y económico, por lo que es el más utilizado en programas de cribado poblacional.

Colonoscopia: es un procedimiento que permite examinar el interior del colon y el recto con un endoscopio flexible que se introduce por el ano. Habitualmente se realiza con sedación para evitar molestias, y tras la exploración el paciente puede irse a casa una vez se recupera de la sedación. Para poder detectar pólipos u otras lesiones es imprescindible que el colon esté muy limpio, por lo que se requiere una dieta especial baja en fibra y la toma de preparados para la limpieza intestinal. Es un método con una altísima capacidad diagnóstica y, además, permite extirpar en el mismo acto la mayoría de las lesiones detectadas (pólipos).

Otras técnicas cuando la colonoscopia es incompleta o está contraindicada

Colonografía por TC: consiste en realizar un TAC específico que permite visualizar el interior del colon. Presenta menor riesgo de perforación que la colonoscopia tradicional y detecta un alto número de lesiones o pólipos, sobre todo los de 1 cm o más. Sin embargo, su capacidad para detectar lesiones pequeñas o pólipos planos es menor, también exige una buena limpieza del colon, implica exposición a radiación y la evidencia disponible es baja respecto a su eficacia para reducir la incidencia y la mortalidad por cáncer colorrectal. Si el resultado es normal, se recomienda repetirla cada 5 años. Las guías de la Sociedad Americana de Endoscopia Digestiva aconsejan realizar una colonoscopia clásica si se detectan lesiones de al menos 6 mm.

Cápsula de colon: consiste en ingerir una cápsula con un dispositivo fotográfico que va captando imágenes del colon. Estas imágenes se registran en un aparato externo y posteriormente son analizadas en un ordenador por el especialista. Su principal ventaja es que no requiere un procedimiento invasivo. No obstante, es imprescindible extremar la limpieza intestinal (la dieta y la preparación deben ser incluso más exigentes que en la colonoscopia clásica) y, si se detecta alguna lesión, será necesario realizar una nueva preparación para una colonoscopia convencional, ya que logísticamente es muy difícil hacerla el mismo día que la cápsula. La FDA aprueba su uso en personas en las que no se haya logrado completar una colonoscopia o que no puedan realizarla o someterse a sedación.

¿Cuándo realizar las pruebas de cribado y con qué frecuencia?

Las pruebas de cribado están indicadas en personas sin síntomas, ya que si existen síntomas debe estudiarse al paciente por la vía habitual. Según las guías de las sociedades médicas americanas y europeas, se recomienda:

  • En personas sin antecedentes personales ni familiares de cáncer o pólipos (riesgo medio): el cribado debe iniciarse a los 50 años. Se realiza con sangre oculta en heces cada 2 años y colonoscopia si el test de SOH es positivo.
  • En personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal: se requieren estrategias más específicas:
    • Si existe un único familiar de primer grado diagnosticado antes de los 50 años, la primera colonoscopia debe realizarse 10 años antes del diagnóstico del familiar más joven.
    • Si hay dos o más familiares de primer grado con cáncer colorrectal, deberían ser valorados en consultas de alto riesgo de cáncer colorrectal.
    • Si el familiar de primer grado fue diagnosticado después de los 60 años, o si se trata de un familiar de segundo o tercer grado, el riesgo y el método de cribado son similares a los de la población general (SOH cada 2 años a partir de los 50 años).
    • Si existen familiares de primer grado con Síndrome de poliposis serrada, se recomienda una colonoscopia de cribado a los 40 años o 10 años antes del diagnóstico del familiar más joven.

Contenido actualizado en 2025 por:

Dra. Mileidis San Juan

Dra. Mileidis San Juan Acosta

Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, Santa Cruz de Tenerife Hospital General Universitario Morales Meseguer, Murcia

Contenido original por:

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Agencia Sanitaria Costa del Sol, Marbella

Dr. Andrés Sénchez Yagüe

Dr. Andrés Sánchez Yagüe

Hospital Costa del Sol, Marbella

Contenido relacionado

Enfermedades, síntomas y pruebas diagnósticas

Información clave para tu salud diaria