Toxiinfecciones alimentarias

¿Qué son las toxiinfecciones alimentarias?

Las toxiinfecciones alimentarias engloban un conjunto de enfermedades que aparecen cuando se consumen alimentos que contienen microorganismos dañinos o sus toxinas. Suelen aumentar durante el verano, ya que el calor y la humedad favorecen que las bacterias se multipliquen con rapidez. Con frecuencia se presentan en forma de brotes que afectan a varias personas que han comido el mismo alimento, algo habitual en celebraciones, restaurantes o comidas colectivas.

En la mayoría de los casos de trata de cuadros leves que resuelven en poco tiempo, pero pueden ser más serios en bebés, personas mayores o individuos con enfermedades previas, que son más vulnerables a la deshidratación y a las complicaciones.

Tipos de intoxicaciones

Hay numerosos microbios capaces de provocar una toxiinfección alimentaria. Entre las más habituales se encuentra la intoxicación estafilocócica, que ocurre cuando alimentos como natillas, pasteles con crema, leche o productos cárnicos se manipulan sin higiene y permanecen demasiado tiempo a temperatura ambiente. En estos casos, las molestias suelen comenzar muy rápido, entre dos y ocho horas después de comer.

Otra causa frecuente es la salmonelosis, producida por bacterias del género salmonella, que pueden encontrarse en huevos y sus derivados (como las mayonesas caseras), leche sin hervir o aves de corral. Los síntomas aparecen normalmente entre 12 horas y dos días tras la ingesta.

La conocida “diarrea del viajero” se produce cuando se consume agua o alimentos contaminados por escherichia coli u otros virus intestinales en países donde las condiciones higiénicas son diferentes.

También pueden aparecer diarreas por rotavirus o intoxicaciones relacionadas con el consumo de pescado crudo o poco cocinado, como ocurre en la anisakiasis.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer desde pocas horas hasta varios días después de haber comido el alimento contaminado, dependiendo del microorganismo. Lo más frecuente es que se presenten vómitos, dolor abdominal tipo retortijón, diarrea y, en algunos casos, fiebre.

Tratamiento

La mayoría de los casos mejoran solos con medidas sencillas: descansar el sistema digestivo y beber líquidos con frecuencia en pequeñas cantidades, siendo muy útiles las bebidas isotónicas para evitar la deshidratación. A veces puede recomendarse un analgésico como el paracetamol. No se deben usar antibióticos ni medicamentos para cortar la diarrea a menos que un profesional de salud lo indique.

Prevención

La mejor estrategia para prevenir una toxiinfección es manejar los alimentos con higiene: lavarse bien las manos o usar guantes limpios, conservar los alimentos en refrigeración y respetar los tiempos y temperaturas de almacenamiento. Es importante evitar el consumo de alimentos que hayan estado expuestos sin frío, especialmente aquellos que contienen crema, leche, salsas o derivados. Hay que recordar que un alimento contaminado no siempre presenta cambios visibles en olor, color o sabor, por lo que puede parecer en buen estado, aunque no lo esté.

Consulta más información en el siguiente enlace: Recomendaciones nutricionales

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